“Así como el Padre me envió,
Yo los envío a ustedes”…
(Jn 20,21)

Abbá Padre en Chile
Con la fuerza de Jesús resucitado, que sopla su Espíritu Santo en nuestros corazones, y nos hace discípulos y misioneros del Evangelio, partimos para Chile para dar comienzo a la Fundación de nuestro segundo Monasterio Abba Padre.
El domingo 1 de mayo, Domingo de la Divina Misericordia y de la beatificación del Papa Juan Pablo II, se dio inicio a nuestro segundo Monasterio.
Comenzamos adorando a Jesús, presente en la Eucaristía, fuimos caminando en procesión con el Santísimo por las calles de Pucón…siguiendo a Cristo, el Buen Pastor, que nos conduce al Padre…junto a nuestros Obispos Monseñor Santiago Olivera y Monseñor Francisco Javier Stegmeier a numerosos sacerdotes, seminaristas, religiosos y el pueblo cristiano.

Procesión en caravana hasta Kawellu-co
Luego seguimos la procesión en caravana hasta Kawellu-co, donde se encuentra nuestro Monasterio. Así juntos rezábamos:
“Te damos gracias Padre porque quieres habitar en esta Casa de Oración, te confiamos esta Fundación que hoy nace y germina para toda la Iglesia, te pedimos que tus ojos y tu corazón estén aquí todos los días de nuestras vidas para que tu Nombre sea glorificado en el Hijo y seas llamado Padre para siempre, Dios con nosotros.”
Luego Monseñor Francisco Javier bendijo con el Santísimo, la Casa donde vivirán las monjas en este primer tiempo de Fundación, que luego se transformará en la Hospedería del Monasterio, para acoger a nuestros hermanos desde la oración y para la oración. Y el Oratorio de nuestra comunidad, desde allí se elevará la alabanza al Padre, la oración de intercesión, la liturgia cantada…la plegaria confiada. Y ahí se realizó la reserva de la Eucaristía.
Luego empezó la Misa, nuestra Acción de Gracias al Abba, pidiéndole su bendición y dándole comienzo oficial a la Fundación. Así como comunidad reunida en su Nombre, rezábamos:
“Abba nuestro, queremos cimentar esta Casa…nuestras vidas en la Roca firme: Jesucristo, en la Roca que nos engendró. Para que este Monasterio, esta casa que es llamada con tu Nombre, irradie y transparente nuestra verdad más honda, la plegaria filial que nos habita: ¡Abba, Padre!, nuestro ser hijos en el Hijo.”

- Abbá, hoy nuestro corazón se alegra..!
¡Abba, nuestro corazón hoy se alegra con un gozo indecible porque has hecho cosas admirables a nuestros ojos, porque aunque lo esperábamos todo de tus manos, tu Amor desbordó toda medida!
¡Abba nuestro, te damos gracias por la cálida y fraterna acogida de toda la Iglesia chilena, que nos recibió en su seno y que nos dio la bienvenida en tu Nombre!
Así en un rincón, silencioso y lejano, de esas tierras chilenas, nuestro carisma se encendía como un faro luminoso para no apagarse jamás…Así hacíamos experiencia de aquello que querías que transmitiésemos a nuestros hermanos: tu amor de Padre, y nuestro ser de hijos,, en la certeza de que “en la montaña Dios Proveerá”.
Te damos gracias Padre porque tu cercanía amorosa se manifestó también en todos los hermanos que nos acompañaron desde la Argentina, que sin dudarlo pusieron “todo el corazón y toda el alma” en esta Obra tuya que comenzaba… y también ¡¡¡ Gracias a todos los que nos han acompañado y sostenido con sus oraciones, durante este tiempo de preparación para la Fundación, para que el Sueño del Padre se haga realidad en nuestras vidas…!!!
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