Monjas del Abba Padre

Palabras de los hijos del Abbá

Hijos del Abbá en Chile

Compartimos las palabras que dirigieron a nuestra comunidad los laicos, “los Hijos del Abba”:

Quería compartirles en este momento unas palabras que “intentan” expresar la felicidad y la acción de gracias que nos llena el corazón a todos. Y como siempre el punto de partida es el Evangelio, comienzo por citar las palabras que Felipe expresa a Jesús, según nos narra el evangelista San Juan.

Felipe dice al Señor: “Muéstranos al Padre y eso nos basta”. Yo creo que si hoy hemos venido hasta aquí a esta GRAN ACCION DE GRACIAS es porque nuestro corazón como el de Felipe tiene sed del Rostro del Padre, el Rostro que Jesús nos revela. Si hemos venido hasta aquí es porque sabemos que el Padre, el Abba, nos basta.

            Muchos de nosotros no conocíamos nuestra identidad, no conocíamos el verdadero Camino. Pero el Padre en su infinita ternura, nos envió el Espíritu de Jesús, el Espíritu del Hijo, y nos enseñó a llamarlo “¡Abba!”: ¡Papito querido!

Estas hermanas, mujeres de Dios, enamoradas de Jesús, han sido los instrumentos, el canal, de tanta gracia. Junto a ellas nos hemos “atrevido” a llamar a Dios ¡Abba! y a clamar con nuestros labios y con nuestras vidas. Y hemos conocido nuestra identidad de hijos muy amados; hemos conocido el verdadero Camino que es Cristo. Él nos lleva al Padre, Él nos muestra al Padre.

            Hoy es un día de gracia para toda la Iglesia. Hoy queremos ser testigos nuevamente, de la Alianzade amor filial que el Padre sella con esta Fraternidad de monjas y con cada uno de nosotros. Queremos decir junto a esta comunidad orante y desde nuestra realidad de esposos, de padres, de familias, de misioneros, de jóvenes, de buscadores de Dios: ¡Sí, Padre! “Sí a tu obra, sí a tu amor, sí a tu entrega”

            Hoy es un día para MIRAR, CONSIDERAR Y CONTEMPLAR, como dijo una vez un sacerdote capuchino muy cercano a la Fraternidad.

MIRAR esta gran obra que el Padre, en su providencia, ha preparado desde toda la eternidad. Mirar el esfuerzo conjunto de toda una comunidad para levantar este Monasterio; ganándole al frío, a la lluvia, al propio cansancio y a cualquier adversidad.

CONSIDERAR al Espíritu como el único autor de esta Historia. Considerar la bendición grandísima de la presencia orante en este lugar; de recibir al Monasterio Abba Padre como un centinela que vela y clama día y noche: Abba.

Y CONTEMPLAR el Rostro del Padre en Jesús que nos acompaña hoy con su Palabra, con su presencia Eucarística, con la comunión entre todos nosotros y con la entrega absoluta de estas monjas.

            Hermanos, que hoy no sea un día para “recordar”; sino para “actualizar”. Porque esta acción de gracias, este “sí al Padre” que damos juntos, debe renovarse cada día en nuestros corazones y en nuestra vida. “¡Sí, Abba!” junto a la Fraternidad Monástica: “¡Sí, Abba!” junto a la Iglesia de Chile: “¡Sí, Abba!”.

Gracias hermanas por tanta entrega: a la Trinidad y a nosotros, los laicos.

Gracias por enseñarnos a hacer experiencia de Hijos, Hijos del Abba.

Gracias, Señor, por la anchura y la largura de tu misericordia, de tu amor de Padre. ¡Gracias Abba!

Y que la gracia del Señor Jesucristo, el amor del Padre, y la comunión del Espíritu Santo permanezcan con todos ustedes.