Monjas del Abba Padre

CARPA DE ORACION DE NAVIDAD 2017

In ¡Abba Padre! on diciembre 4, 2017 at 10:59 am

 

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CLAMANDO ¡¡ABBA PADRE!! DESDE PARANÁ

In ¡Abba Padre! on mayo 30, 2016 at 2:33 pm

 

PROFESION MONASTICA PERPETUA

Con la alegría y la certeza en el corazón de que el Padre, ha llamado por su nombre a nuestras hermanas María Virginia Hija Amada del Padre y María Valeria en el Gozo del Espíritu, para vivir en una total pertenencia y una vida en Cristo vuelta hacia Padre, celebramos el “Sí” para siempre en la consagración.

La Eucaristía fue presidida por nuestro Pastor y Padre, Monseñor Ricardo Araya, este 5 de noviembre de 2017 y concelebrada por varios sacerdotes allegados a nuestra fraternidad. También participaron de la celebración consagrados de distintas comunidades religiosas, familiares  y amigos de nuestras hermanas y de nuestra fraternidad.

Las hermanas María Virginia y María Valeria habiendo escuchado en su corazón las palabras de Jesús “Tú me perteneces” profesaron definitivamente, sellando una alianza de amor, que permanece eternamente.

Así entregadas sin reservas, como Cristo al Padre, voluntariamente profesaron públicamente sus votos ante Dios y ante la Iglesia, siguiendo a Jesús, el Hijo pobre, casto y obediente.

Como signo de esta realidad hicieron sus votos en manos de Madre Hilda Ma. Magdalena, priora de este Monasterio, quien recibe la profesión.

La carta de profesión fue firmada por las hermanas sobre el altar para unirse al único sacrificio de Cristo, la vida hecha ofrenda, para que unidas a El sean santas y agradables al Padre.

Como signo de la entrega plena y de la pertenencia exclusiva a Jesús, nuestras hermanas recibieron las insignias propias de su consagración como monjas de la Fraternidad Monástica Abba Padre.

Las hermanas con su consagración quieren anunciarle al mundo que con sus votos, “su vida es Cristo”. Para ello presentaron junto a sus familias el pan y el vino, pidiéndole a  Abba que los tome y junto con sus vidas las transfigure para  la santidad de la Iglesia.

 

<< Recíbeme Señor según tu promesa y viviré,

y no quede frustrada mi esperanza>>

<<Tu amor y fidelidad, Señor,

permanecen para siempre>>

Terminada la Eucaristía compartimos un ágape fraterno junto a familiares y amigos de la fraternidad celebrando este “Sí” a Dios.

Hoy nuestra Fraternidad Monástica canta las maravillas que hace el Señor en nuestras vidas, especialmente en nuestras hermanas María Virginia Hija Amada del Padre y María Valeria en el Gozo del Espíritu.

<<Te alabamos y te damos gracias Padre,

porque nos llamaste y nos elegiste

para que demos a conocer tu Nombre de ¡Padre! y tu amor por nosotros>>

Compartimos las palabras que nuestra Madre Hilda María Magdalena les dirigió a las hermanas en la Eucaristía de la Profesión.

“Quisiera comenzar estas palabras diciendo ¡Gracias, Abba! ¡Gracias, Padre! porque has llamado a tus hijas María Virginia y  María Valeria, diciéndoles tantas veces al corazón “te he llamado, tú me perteneces”. Queridas hermanas, esta iniciativa es siempre del Señor, como Jesús mismo nos lo dice: “Nadie puede venir a mí, si mi Padre no lo atrae” (Jn.6, 44) Y es Él quien las ha atraído como a tantos… como a Abraham, Moisés, los profetas, los apóstoles… para tejer con ustedes una historia de amor filial, en un especial seguimiento de su Hijo.

Queridas hijas… ¡cuánto para agradecer a lo largo de este camino de consagración que vienen recorriendo! donde una y otra vez han hecho experiencia de esta gratuidad en el llamado, de la sobreabundancia del amor…porque nada depende de nuestras cualidades o dones sino exclusivamente del amor del Padre. Él ha sido fiel en sus vidas y ustedes han respondido a ese amor; Él les ha regalado la honda experiencia de descubrirse sus “hijas amadas” y de vivir en el “gozo del Espíritu” y ustedes deseando responder con corazón entero y dispuesto se han dejado moldear según los sentimientos de su Hijo.

Hoy dieron su “sí” para siempre, se unieron de un modo especial y configurante a Jesús, el Hijo pobre, el Hijo casto, y el Hijo obediente. Hoy se hacen uno con Él y así con el deseo en el corazón, pueden decir junto a San Pablo “Para mí, la vida es Cristo”. No hay vida plena fuera de Jesucristo. Jesús es el único. Y, que estando en Él, con Él, puedan ser testigos de que en Cristo somos hijos amados del Padre. Este es el testimonio que el mundo necesita. Que sus vidas consagradas sean signos que hablen de Jesús… y Jesús dice: ¡Abba! ¡Padre! Por eso que unidas a Él puedan mirar con Jesús al Padre, amar con Jesús al Padre, orar con Jesús al Padre, ir con Jesús al Padre! Y que esa experiencia sea la que con gozo, movidas por el Espíritu Santo, transmitan con alegre y vivo corazón, con humildad y amor, a sus hermanos.

Hoy esta unión con Jesús se manifiesta también en el vínculo que sellan en nuestra fraternidad. Signo visible de esta realidad fue el gesto del abrazo fraterno que sus hermanas de votos perpetuos le hemos dado, así las recibimos y acogemos en esta fraternidad monástica de la que forman parte ya definitivamente. Recuerdo que alguna vez se nos ha hablado de tener que ser fraternidades TEOLOGALES y ¿qué es una fraternidad teologal? ES UN LUGAR DONDE UNO LO ENCUENTRA A DIOS. Un lugar donde Dios se hace HUÉSPED DE ESTAS RELACIONES FRATERNAS. Y a esto queridas hermanas han sido llamadas.

Agradezco a  toda la familia de nuestras hermanas María Virginia y María Valeria, especialmente a Elena, y  a Estela y Jorge que con tanta generosidad han acompañado el camino de sus hijas….y también a sus hermanos y familiares que las han sostenido y alentado en la vocación.

También quiero agradecer de un modo especial a nuestro Padre y Pastor,  Monseñor Ricardo y a todos los sacerdotes, religiosos, consagrados y a todos ustedes que hoy nos acompañan y son testigos de esta consagración, de esta entrega al Padre. Y también a aquellos que no han podido participar de esta Eucaristía pero que desde la oración celebran este “sí” para siempre. Sí ¡Muchas gracias! porque a través de cada uno de ustedes, nuestras hermanas han podido decirle al Padre que ¡Sí! Han podido descubrir como ese Tesoro que llevan dentro de sus vasijas de barro, no les pertenece! Y por eso están llamadas a entregarlo! A ustedes y a todo hombre y mujer que quiera entrar a participar de este gozo inmenso, que se siente al poder llamar a Dios ¡Abba!  Y sabernos sus hijos amados.

Queridas hijas que el Señor, nos alcance la gracia de una fidelidad gozosa y testimoniante y en profunda conciencia. Que nunca desviemos nuestra mirada del centro: DIOS! SOLO DIOS!!” 

Compartimos la homilía de Monseñor Ricardo Araya, Obispo de nuestra Diócesis de Cruz del Eje, en la Eucaristía de la Profesión Monástica Perpetua de nuestras hermanas María Virginia y María Valeria.

“Con mucho gusto celebramos aquí en este Monasterio la consagración perpetua de estas queridas hermanas.

La Iglesia en este tiempo está llamando a ir a lo esencial  y estas hermanas, están dispuestas a ir a lo esencial. Buscar el rostro de Dios, a poner el corazón a mirar fijamente al Señor Jesús en la Cruz y en El, descubrir la misericordia del Padre, que tanta necesidad tiene el mundo de esta misericordia. Por eso nos alegramos que haya estas mujeres, estas Hermanas nuestras, dispuestas a ir a lo esencial, a poner la mirada en el corazón de Jesús en la Cruz para dejarse impactar por el amor del Padre, testimoniar este amor del Padre a los hermanos.

En un tiempo en que nuestras vidas suelen estar llenas de ruidos y también llenas de distracciones. El ruido y la distracción no nos permiten ir a lo esencial de la vida.  Este paisaje, esta sierra, estas casas, este paisaje, estas flores, son una invitación a ir a ese amor misericordioso del Padre, que es la esencial del cual tenemos necesidad todos y cada uno de nosotros. Tiene necesidad el mundo, que nosotros compartimos con nuestros hermanos. ¡Bendito sea Dios! El Señor Jesús sale a nuestro encuentro diciéndonos “como el Padre nos amo también yo los he amado a ustedes”

“Como el Padre me amo yo los ame” Aquí está el principio de nuestra vida cristiana, de nuestra consagración religiosa, de nuestra vida monástica. Está en el amor del Padre, lo primero siempre es el amor del Padre, el amor en la vida cristiana no puede ser sino nuestra respuesta a Dios que nos amó primero.

Dice Jesús “permanezcan en mi amor” “si cumplen mis mandamientos permanecerán en mi amor”. San Agustín se preguntaba ¿hay que cumplir los mandamientos para amar? ¿o hay que amar para cumplir los mandamientos? Y decía con toda claridad sabemos que lo primero es amar. Solo el que ama cumple los mandamientos.  Es preciso estar enamorado para manifestar el amor a través del cumplimiento de los mandamientos, pero nadie puede amar, si no ha descubierto a Dios que ama primero. Esta es una experiencia fundamental que hacemos en nuestras propias familias ( aquí están presentes las familias de las hermanas). Uno aprende, uno puede amar en la vida si se ha podido experimentar de alguna forma el amor de la familia, el amor de los papas, el amor de los hermanos, el amor de los abuelos, el amor de los primos, el amor de los tíos, ¡el amor!….Es el único que nos da la posibilidad  de andar, seguir por la vida, esta única posibilidad de hacer de la vida, una entrega. Por eso Jesús se da tan claro al decirnos para alentarnos y consolarnos esta mañana “Así como el Padre me amo, así yo los he amado a ustedes”. Permanezcan en mi amor, manifiesten esto  en sus vidas a través de los mandamientos. “permanezcan en mi amor”

Papa Francisco hace un tiempo se preguntaba: ¿y cómo hacer para permanecer en el amor? ¿Cuáles son los signos de que uno esta permaneciendo en el amor?…. y decía dos cosas:

  • Permanece en el amor aquel que hace obras
  • Permanece en el amor aquel que pone hechos.

Seguramente tomando aquella frase de San Ignacio de Loyola que decía “que el amor esta más en las obras que en las palabras”

Estas hermanas están haciendo en este día una manifestación de que el amor pasa por lo concreto, pasa por la entrega de la vida, pasa por la entrega del cuerpo, pasa por la entrega del futuro, pasa por la entrega de las ilusiones y de los sueños.

Para permanecer en el amor verdadero hace falta llenarnos de cosas concretas. El amor tiene que ver con lo concreto ¡siempre tiene que ver con lo concreto!

Tiene que ver con la vida, tiene que ver con los padres, tiene que ver con la familia, tiene que ver con la verdad, tiene que ver con la justicia, tiene que ver con la sexualidad, tiene que ver con los hermanos….Dios ha sido concreto. Dios nos ha manifestado su amor enviándonos a su Hijo Jesús que se hizo hombre como nosotros en todo igual a nosotros menos en el pecado. El se ha manifestado en su Hijo que se ha hecho carne, decimos según la Santa Escritura, que significa que se ha hecho debilidad, se ha hecho vulnerable, se ha hecho posible de la burla y de la injusticia y la injuria y la difamación y la cruz….Se ha hecho tan concreto y tan vulnerable, se he hecho carne de tal modo que lo hemos nosotros, todos, de alguna manera crucificado. ¡Eso es amor!¡Lo concreto! Por eso invitamos a las hermanas a permanecer en el amor, en su propia vocación, una vocación del todo especial, que tiene una misión escondida, pero que tiene que ver con el amor, porque en la vida de cualquiera de nosotros, lo esencial es el amor. Entonces que ellas puedan seguir en su vida consagrada, con lo bello de ese silencio, ese silencio propio de la vida monástica…¡que deja hablar a Dios! Una vida metida en el silencio para que se escuche la voz de Dios. Su consagración en este lugar, en medio de los cerros es silenciosa obra que permite que nosotros pasando o llegando, escuchemos que hay alguien que nos habla de amor y que es el Padre Dios. Que su vida entregada en ese trabajo, que se  conjuga todos los días con la oración….de un trabajo que las hace semejantes a los podres, que no pueden vivir sin trabajar.

Eso es concreto. Eso es solidaridad con otros. Eso no son palabras…son hechos. Son obras. Así se permanece en el amor….El amor que tiene que ver con la fraternidad transparente y alegre…cotidiana, fraternal, evangélica,  transparente y alegre. ¡esos son hechos! Eso es amor, eso es permanecer en el amor.

El amor pasa por los hechos.

Lo segundo, el amor es comunicativo. Vivir según los mandamientos  es estar en relación con Dios, los tres primeros mandamientos en relación con Dios, en alianza con Dios, es un dar y recibir de Dios y tiene que ver el resto de los mandamientos, los otros 7, con el prójimo, con el hermano. No se puede amar separando a Dios del prójimo. El amor es comunicación, el amor da y recibe, el amor no es aislamiento. Una religiosa, una monja, no está nunca aislada, puede estarlo, como puede estarlo cada uno de nosotros. Pero su vida es una vida que comunica. Nosotros aquí esta mañana, somos una expresión, un testimonio de que la vida monástica comunica…da mucho. Da mucho a la Iglesia, comunica mucho porque es vida de amor. Por eso una vida monástica nunca será una vida cuidada porque sería  una vida estéril. Cuando uno busca la soledad para aislarse, en realidad esta  sutilmente favoreciendo a el egoísmo, no el amor. Pero eso nos puede pasar a cualquiera de nosotros, que no busquemos la soledad como posibilidad de comunicación sino como posibilidad de acentuar el egoísmo que viene con nosotros el día que nacemos y no se va nunca y termina un poco después que nos hayamos muerto.

Una religiosa, una monja, hace de su vida una permanente comunicación con el Señor en largos tiempos de oración. Ojala que hay siempre monjas en este lugar capaces de contemplar la misericordia del Padre que se ha mostrado en Jesús Crucificado.

Comunicación con el Señor…y comunicación con los hermanos. Que vienen buscando una palabra de Dios para sus vidas…Así se permanece en el amor. Con obras y comunicando. Ojala que esta entrega de ellas sea para nosotros todos, un motivo, una motivación, una fuerza, una energía, unas ganas de hacer de  nuestras vidas, eso….una vida llena de obras concretas, una vida capaz de dar y recibir según la vocación que cada uno de nosotros ha recibido.

Hermanas…todas….su entrega es de un valor inmenso, es inapreciable…El servicio de ustedes en la Iglesia es enorme…¡Gracias! La Iglesia las necesita, esta Iglesia de la diócesis de Cruz del Eje les agradece y las necesita.”

¡¡¡ABBA PADRE!!!

¡¡ Abba Padre!! esa es la plegaria que resonó en el corazón de Cristo,

¡¡ Abba Padre!! esa es la plegaria que resuena por el Espíritu Santo en nuestros corazones,

¡¡ Abba Padre!! esa es la plegaria que se nos confió y de la que queremos dar testimonio.

Fraternidad Monástica Abba Padre

“Como Fraternidad, estamos firmemente convencidas de que esta obra es Suya, que es puro DON del Padre, y por eso sentimos tanta gratitud. ¡Cuánto camino recorrido! ¡Cuánta vida nueva ha surgido de la Cruz!… ¡Cuántas gracias! Y ¡cuánto don! Pero también como Fraternidad, tenemos la certeza de que como todo don, debemos compartirlo y entregarlo a los hermanos; a los que están cerca y a los que están lejos; a los que “se sienten en casa” y a los que creen estar “fuera de casa”. ¡A todos! Sí, nos sentimos invitadas, cada día, a dar a conocer QUIÉN ES NUESTRO PADRE!!!!

Y  de esto hemos hecho experiencia… hemos hecho experiencia de lo que su misericordia, su bondad, su paciencia y su ternura, son capaces de hacer en el corazón humano!!! Pues vemos cómo es el Padre quien actúa, quien da su paz, quien atrae, quien se hace presencia y cercanía… Y este es el testimonio que durante todos estos años hemos llevado y guardado como una “perla” en nuestros corazones!!!! Eso es lo que podemos contar, una y otra vez a lo largo del camino, a lo largo de estos 20 años de nuestro caminar como hijas, como monjas del Abbá…

Y una monja del Abba está llamada precisamente a SER TESTIGOS DEL ABBÁ, DE SU AMOR MISERICORDIOSO; DE SU FUERZA LIBERADORA; DE SU BELLEZA FASCINANTE.

Sí, esa es nuestra misión: SER TESTIGOS DEL ABBÁ ALLÍ DONDE MUCHOS TIENEN UNA SOFOCANTE SENSACIÓN DE ORFANDAD”(Madre Hilda)

Hoy tenemos el gozo de compartir con ustedes como esta obra fue creciendo, mostrando fotos de cómo era antes y cómo esta ahora…

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Y con este video elevamos un canto agradecido haciendo eco

de este carisma que vivimos…

MONASTERIO ABBA PADRE

-PROLONGACIÓN FILIAL PARANÁ-

“Una voz dice < ¡proclama! >   y yo respondo < ¿qué proclamaré? >
“Dios es Padre… Padre nuestro”  (cf. Is. 40,6- Mt. 6,9)

En estos 20 años de historia de amor filial hemos ido caminando bajo el cuidado y la guía del Espíritu Santo, siendo bendecidas con el inicio de una nueva presencia de nuestro carisma en la Arquidiócesis de Paraná, Entre Ríos, la cual es una filial de nuestro Monasterio Abba Padre en Los Cocos.

Sabemos que “ llevamos un tesoro en vasijas de barro ” (2 Cor.4,7) y este tesoro es el que queremos  dar a conocer y  entregarlo sin medida a tantos hermanos nuestros, que se sienten sumergidos en una profunda orfandad y  que están sedientos de un Dios Padre, que es amor y misericordia, que va haciendo el camino con nosotros…

Así comenzó esta nueva presencia…

“Algo nuevo está naciendo…” 27 de noviembre de 2015

¡Cuánta gratitud hay en mi corazón y en el  corazón de cada una de las monjas! Dios tiene sus caminos, sus tiempos, sus modos… PERO NUNCA DEJA DE REALIZAR SU OBRA. Sí, somos la obra de sus manos, somos lo que el Padre ha querido que fuéramos: sus “hijas”, para que también desde este rincón de nuestra querida Arquidiócesis de Paraná, pudiéramos pronunciar incesantemente SU NOMBRE:   ¡ABBA! ¡ABBA NUESTRO!  (Madre Hilda)

 

<<Compartimos, Anunciamos, Celebramos, Rezamos y Adoramos…

a Dios, que es ¡¡SIEMPRE PADRE!!>>

 

Y desde ese 27 de noviembre seguimos sembrando y despertando en los corazones de niños, jóvenes, y adultos el deseo de llamar a Dios “Padre”, de hacer una profunda experiencia de nuestro ser de hijos.

Acogemos a los niños para compartir y rezar con ellos,  ayudándolos a descubrir que Jesús tiene predilección por ellos y que los llama sus amigos. Esto lo hacemos a través del encuentro con Jesús en la Palabra y en la Eucaristía, con cantos animados, generando un clima de alegría y de fiesta.

También a los jóvenes queremos acercarnos a ellos en sus diferentes realidades, en sus búsquedas, sus sueños y deseos…ayudándolos a descubrir la presencia real y cercana de Jesús y la voluntad de Dios en sus vidas.

Y con los adultos, renovando especialmente en este año santo, la experiencia de la misericordia del Padre en sus vidas y animándolos a vivir esta misma misericordia en sus realidades, familia, trabajo, vecinos y amigos.

Así juntos vamos ahondando y gustando este regalo que Dios nos hace y que va creciendo día a día.

Deseamos que todos puedan encontrar en nuestro Monasterio un lugar que los acoja, para que así juntos caminemos hacia el Padre.

 

 

¡¡¡ANIMATE A SEGUIRLO!!!

In ¡Abba Padre! on octubre 30, 2013 at 9:44 pm

“ Y LLAMÓ A SU LADO A LOS QUE QUISO…” Mc.3,13

"Y llamó a su lado a los que quiso..."

Jesús que ora a su Padre, te lleva a su oración: le habla de toda tu vida…y de ese, tú deseo más hondo y profundo de buscar su voluntad, y de hacer vida lo que Él te pide.

En este camino, seguramente experimentarás que Jesús es el que te busca primero, el que te atrae, el único que te sondea y te conoce…  y por eso te pone en movimiento para que lo busques y puedas responder a su amor.

Como monjas acompañamos espiritualmente a quienes están queriendo descubrir la voluntad del Padre en su vida, a quienes se encuentran en un camino de discernimiento para la vida consagrada. Para esto te ofrecemos la posibilidad de escribirnos por mail o de venir a nuestro monasterio para hacer unos días de retiro y conocer más de cerca nuestra vida.

“LLEVAMOS UN TESORO

EN VASIJAS DE BARRO”

 2 Cor. 4,7

 "Llevamos un tesoro en vasijas de barro"

Este tesoro que llevamos dentro, en nuestras vasijas de barro, es la plegaria del Hijo: ¡Abba, Padre!

Como dice el apóstol San Pablo damos testimonio de que “Todos los que son conducidos por el Espíritu de Dios son hijos de Dios…ustedes han recibido el espíritu de hijos adoptivos que nos hace llamar a Dios, ¡Abba!, es decir, ¡Padre!” Rm7, 14-15

Somos hijos de un Padre que nos ama, de un Dios cercano, que hace el camino con nosotros, que nos perdona y regala su misericordia, que siempre está con nosotros.

¿Y CÓMO VIVIMOS ESTA CERTEZA DE QUE DIOS ES PADRE?

¿Y ESTE SER HIJAS EN EL HIJO?

“Abrazamos en el corazón de la Iglesia y del mundo la misión de mendigar, acoger y vivir la plegaria que habita desde toda la eternidad en el corazón de Cristo: ¡Abba, Padre!” Est.1,1

Contemplando a Jesús en el Evangelio vemos como su vida está profundamente marcada por la presencia del Padre. En su corazón habitó una doble sed: sed del Rostro del Padre, buscado en la soledad, y sed de revelar ese Rostro a los hermanos.

Hoy también nosotras queremos vivir como hijas en el Hijo movidas por el Espíritu que nos lleva a la soledad, a la comunión fraterna y a la acogida del hermano.

“JESÚS SE RETIRÓ A UNA MONTAÑA PARA ORAR Y PASÓ TODA LA NOCHE EN ORACIÓN CON DIOS”

Lc.6,12

“Jesús se retiró a una montaña para orar

Nosotras también como monjas queremos hacer esta  experiencia…

Es el  Espíritu Santo quien  nos atrae y conduce a la soledad para estar con Jesús, para conocerlo y amarlo,  para ahondar en sus mismos sentimientos, para entrar en su misma relación amorosa con el Padre.

Y en este estar con Él, en gustar de su presencia que se hace cercana en su Palabra, en la liturgia, en la repetición de su Nombre, en la adoración y en la celebración eucarística nos enciende en el deseo de vivir vueltas al Padre.

“ESTOS SON MI MADRE Y MIS HERMANOS…”

MT.12,49

"estos son mi madre y mis hermanos..."

Lo que nos une y nos hace familia es vivir en la voluntad del Padre “con un solo corazón y una sola alma”.  En la fraternidad encontramos a Dios presente en el hermano, y en este vivir en fraternidad queremos dar un testimonio vivo de amor y de entrega gozosa.  Creemos que lo que cambiará al mundo es el amor; y en esto puede ayudar el testimonio de una comunidad que vive de la Palabra, se nutre de la Eucaristía y testifica su servicio en la Caridad.

Y es en la sencillez de cada día, en el trabajo, en la oración, en el compartir, en la alegría… donde el Espíritu nos une para que podamos decir “Padre Nuestro”.

“YO ANUNCIARÉ TU NOMBRE A MIS HERMANOS”

                                                    Sal. 22,23

"Yo anunciaré tu Nombre a mis hermanos”

Como Jesús queremos  anunciar y revelar a todos, quién es el Padre y cómo es su Reino; para que el hombre crea, y creyendo, tenga Vida eterna… Nuestra  misión más profunda es ser epifanía del amor de Dios y desde la oración evangelizar con la vida, acogiendo a  todos los hermanos que llegan a nuestro monasterio, despertando en ellos la nostalgia de un Dios que es Padre y encendiendo el deseo de vivir como hijos.

Así queremos configurarnos con Jesús, el Buen Pastor, que sale a buscarnos y cargándonos sobre sus hombros nos vuelve hacia el Corazón del Abba.

“HE AQUÍ A TU MADRE”

Jn.19, 27"He aquí a tu Madre"

Así como Jesús estuvo siempre unido y acompañado por su Madre, así también, Él quiere que la recibamos y acojamos en nuestro corazón. Porque es Ella la hija predilecta del Padre, es Ella la que engendra en nosotras la presencia del Hijo y nos enseña junto con San José a vivir bajo la sola mirada del Padre, el Evangelio de lo secreto, el que ellos vivían junto a Jesús en Nazaret.