Monjas del Abba Padre

RETIRO KAIROS

In ¡Abba Padre! on febrero 23, 2018 at 5:46 pm

 

TE ESPERAMOS A NUESTROS RETIROS

 

                                                                  ………………………………………………………………………………………..

22 AÑOS DE AMOR FILIAL

 

“¡Miren cómo nos ama el Padre!”: 22 años de amor filial!

 

Queridos hermanos:

Hoy nos acercamos a ustedes a través de este medio para celebrar juntos estos 22 años de Fundación de nuestra Fraternidad Monástica.

¡¡22 años de Bendición y de Historia de Amor Filial!! ¡¡ 22 años de entrega de nuestras vidas bajo la sola mirada del Padre, fecundando secretamente la historia!!

 

Esperamos que a través de lo compartido podamos llegar a sus vidas, a sus trabajos, a sus familias, a sus amigos, y sobre todo a sus corazones…Y así juntos demos gracias al Padre  por este carisma recibido, por su obra de amor en nuestras vidas y por este “brote” que ha plantado para Gloria suya (Cfr. Is. 60,21 )

Hay una verdad que nos une y una vocación que nos hermana: “ser hijos” de un mismo Padre, y de este Padre queremos hablar.

En primer lugar queremos compartirles algunas reflexiones que nuestra Madre Hilda María Magdalena Hergenreder nos ha hecho en algunos momentos en estos 22 años de Fundación:


“Desearía que todos descubran a Dios como: “¡¡ABBA!!”; “¡¡PADRE!!”

En este ir de camino con Jesús, la certeza que una y otra vez ha brotado de nuestros corazones es: “Tú eres Padre, tú eres nuestro Abbá”. ¡Si!, una y otra vez, a lo largo de estos años de fundación, ante las cosas que nos han ido pasando, como fraternidad y en lo personal, ha brotado del corazón esta afirmación: Dios es Padre, es Abbá. Ha sido Abbá al cuidarnos; ha sido Abbá al guiarnos; ha sido Abbá al ir enviando más hijas; ha sido Abbá, para tantos hermanos laicos que se fueron acercando al Monasterio sintiéndose HIJOS y queriendo vivir este maravilloso carisma desde su vocación laical, llamándose “ HIJOS DEL ABBÁ “. Y ha sido Abbá al ir transformando este lugar en la Casa del Padre.

Este es el testimonio que tenemos para compartirles. Y esta es la respuesta que también Dios espera del corazón de cada uno de ustedes. En el camino de la vida, cada uno de nosotros está llamado a responderle a Dios aquella pregunta que Jesús les hizo a sus discípulos estando de camino. Una pregunta que hace que una vida cambie:

“¿Quién soy para vos?”…

  Si la respuesta es: “Sos mi Padre”, esa vida cambiará para siempre. Porque cuando descubrimos que Dios es un Padre cuyo amor se nos regala cada mañana, la vida nos cambia, aun cuando los problemas continúen…

 

 

Con la certeza de experimentar a Dios como Padre, hemos descubierto que cada uno de los acontecimientos de nuestra historia no ha sido en vano, ni han sido casuales. Más aún, hemos descubierto que todo lo que hemos vivido y caminado, ha sido permitido y acompañado por Alguien que nos ama y que siempre desea nuestro bien.

En el camino, Dios ha ido enseñándonos una y otra vez la respuesta a la pregunta: ¿Quién soy yo?… Eres un Padre. Ya lo decía el profeta Isaías: “Y será su Nombre “SIEMPRE PADRE”. Esta es la palabra que tengo para compartirles de todos estos años de vida consagrada caminando junto a él: él ha sido ¡¡ siempre PADRE ¡!.

Cuando oren, había dicho Jesús, digan “Padre”. Los años han ido pasando y esa verdad se ha grabado cada vez con más fuerza en los corazones. Hombres y mujeres han ido pasando por nuestro monasterio… han peregrinado hasta aquí, han llegado de las más diversas maneras, tal vez, sin saber que alguien los esperaba para hacerles una pregunta en el camino, a lo más hondo del corazón:“¿quién decís que soy?”…

Han llegado sintiéndose huérfanos y se han ido sabiéndose hijos. Un Padre los ha aguardado aquí para ser reconocido, descubierto, para revelarles su propia identidad: ustedes son mis hijos. De alguna manera, la pregunta que Jesús hace, trae incluida otra: ¿quién sos vos para mí? Y el responde UN HIJO.

Quisiera citar unas palabras que el Papa Francisco dijo en una homilía:

“Podés hacer mil cursos de catequesis, mil cursos de espiritualidad, mil Cursos de yoga, zen y todas estas cosas. Pero todo esto nunca será capaz de darte la libertad de hijo. Solo el Espíritu Santo es el que mueve tu corazón para decir <PADRE>”

A todos ustedes les agradezco en nombre de la fraternidad:

A todos los que nos acompañaron y lo siguen haciendo…

A nuestras queridas familias…

A los que rezan y ofrecen sus dolores por nosotras…

A los que nos ayudan económicamente…

Y a los que nos quieren conocer más de cerca, les doy la bienvenida y les digo:¡¡¡¡ VENGAN !!! ¡¡¡¡ EL PADRE LOS ESPERA !!!!

“Y la prueba de que ustedes son hijos, es que

 Dios envió a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo, que clama a Dios llamándolo: ¡Abba! Es decir ¡Padre!” Gal.4,6

Por eso en un mundo donde muchas veces el hombre ha perdido su identidad, el sentido de su vida, donde se siente huérfano…queremos con nuestras vidas proclamar a un Dios que es Padre, que nos ama, que hace el camino con nosotros…porque este es el Dios que Jesús nos vino a revelar, un Dios ¡Abba!

Escuchamos en la palabra: “Yo seré para él un Padre y él será para mí un hijo”(Cro. 17,13) muchos son los hermanos que llegan a nuestros monasterios y sienten resonar en lo profundo de sus corazones esta palabra ¡¡Yo soy tu Padre!! y desde nuestro Monasterio Abba Padre en Los Cocos y desde nuestro Monasterio Filial en Paraná queremos invitarlos a recordar esta certeza que nos habita.

 

¿Y por qué necesitamos de su ayuda?

Como  monjas, nos sostenemos económicamente a partir de nuestro trabajo, que consiste en la venta de artesanías sagradas, de tejidos, de un cultivo de cactus, entre otras cosas; además tenemos una huerta para consumo de la comunidad. No tenemos un ingreso fijo por mes, este varía de acuerdo a las ventas…por eso es tan importante para nosotras  recibir ayuda  económica para llevar adelante esta obra que quiere ser TOTALMENTE DE DIOS.

 

Desde ya le agradecemos su pequeño “granito de arena” que pueda darnos, para nosotras es mucho!!! y se lo retribuimos con nuestra oración y vidas entregadas bajo la sola mirada del Padre.

 

Fraternidad Monástica Abba Padre

Número: 3161154584

CBU: 01103166-40031611545844

Caja de ahorro especial del Banco de la Nación Argentina.

Sucursal La Cumbre. (2143)

CUIT:30-70784313-2

 

 

Monasterio Abba Padre                                                                         Monasterio Abba Padre

   Diócesis de Cruz del Eje                                                        Filial -Diócesis de Cruz del Eje

       Los Cocos – Córdoba                                                                                   Paraná-Entre Ríos

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“… Y mi amor será tu gozo y tu alegría” (Cfr. Sal.30.8)

In ¡Abba Padre! on mayo 30, 2016 at 2:33 pm

 

En la alegría y en el gozo del “Si” de nuestras hermanas María Esperanza en el Amen del Hijo y Maribel en la Epifanía del Hijo nos unimos en la acción de gracias al Padre que las ha elegido y las ha consagrado en su primera Profesión Monástica.
Agradecemos a todos los que nos han acompañado en la oración y en la Eucaristía de ese día.
Como monjas hemos ofrecido nuestras vidas de las manos de tu Hijo, recibe Padre nuestro don. Te ofrecemos nuestro corazón siempre en el altar, un corazón consagrado a ti.

 

 

RETIRO VOCACIONAL

El “ven  y sígueme” que una vez Jesús pronuncio sigue teniendo la misma fuerza y la misma novedad,

por eso invitamos a las jóvenes de hasta 35 años de edad a participar de un retiro vocacional

donde queremos ponernos a la escucha de lo que Dios quiere para nuestras vidas.

Este retiro vocacional será:

13, 14 y  15 de octubre en nuestro monasterio Abba Padre, los Cocos, Córdoba.

17, 18 y 19 de noviembre en nuestro monasterio Abba Padre, Paraná, Entre Ríos.

El costo del retiro es de $200. Se puede confirmar la asistencia a los siguientes números:

Si queres anotarte para el retiro en Córdoba: 03548-15634068

Si queres anotarte para el retiro en Entre Ríos: 0343-154066533

 

Queremos ser una Fraternidad Monástica “En salida”

Gracias a nuestro Papa Francisco se nos ha hecho familiar en estos últimos tiempos este término: <en salida>. Es la exhortación que él hace a todo cristiano; y cuánto esto interpela a quienes nos hemos consagrado de manera exclusiva a Jesús.

Nuestro Papa Francisco pide al consagrado que viva la realidad evangélica de “modo profético”: “los religiosos tienen que ser hombres y mujeres capaces de despertar al mundo” (A. 2)

¿Y cómo despertar al mundo desde un monasterio?

Nos cuenta el Evangelio que Jesús pasaba largas horas, noches enteras con Dios, su Padre, en la montaña, rezando.

Y es en la oración donde experimentamos nuestro primer “estar en salida”. Todo monasterio quiere despertar en el hombre este sentido más profundo: el encuentro con Dios. Y nosotras como carisma específico, queremos no solo despertar la sed por Dios, sino también “el despertar” que Dios es Padre.

Las puertas de nuestro monasterio están siempre abiertas porque como dice la Palabra “estén prevenidos porque no se sabe el día ni la hora” en que pueda llegar un hermano necesitado a nuestro encuentro, porque; “quien acoja a uno de estos pequeños en mi nombre, me recibe a mí”. Y el Papa nos pide “ir hacia la carne de Cristo. Si vamos hacia la carne de Cristo comenzamos a entender algo, la pobreza del Señor” (A.63)

Esto es nuestro “estar en salida”: “vamos hacia la carne de Cristo” acogiendo a nuestros hermanos a través del acompañamiento espiritual, rezando con quienes llegan al monasterio, con la enseñanza de la lectio divina, la catequesis iconográfica, los oratorios para niños, y los encuentros con jóvenes. Salimos de la soledad para hablar del Padre y de su Reino.

Llamadas a acoger a todo el que viene.

Muchos pasan por curiosidad, otros porque estaban de vacaciones y querían conocer, otros porque lo necesitaban. Todos de una u otra forma llegan a la casa del Padre. Y quien llegó, tal vez sin ningún interés en particular se encuentra seducido e impregnado de una amorosa paternidad: del Abba, y vuelven a sus casas con una verdad en sus corazones, y con una renovada esperanza en el andar de cada día.

Orar vueltas al Padre

Y en otro pasaje del Evangelio se nos narra que Jesús estando en oración vuelto hacia el Rostro del Padre, despertaba en los que los veían una sed de oración tan intensa que los llevaba a pedirle: “Maestro enséñanos orar. Jesús les

dice: <Cuando oren digan: Padre nuestro>

Por eso nosotras  acogemos a todo el que viene en la oración y para la oración en la certeza de que allí Jesús, les revelará el Rostro del Padre, que está impreso en las profundidades del corazón del hombre.

CLAMANDO ¡¡ABBA PADRE!! DESDE PARANÁ

¡¡¡ABBA PADRE!!!

¡¡ Abba Padre!! esa es la plegaria que resonó en el corazón de Cristo,

¡¡ Abba Padre!! esa es la plegaria que resuena por el Espíritu Santo en nuestros corazones,

¡¡ Abba Padre!! esa es la plegaria que se nos confió y de la que queremos dar testimonio.

Fraternidad Monástica Abba Padre

“Como Fraternidad, estamos firmemente convencidas de que esta obra es Suya, que es puro DON del Padre, y por eso sentimos tanta gratitud. ¡Cuánto camino recorrido! ¡Cuánta vida nueva ha surgido de la Cruz!… ¡Cuántas gracias! Y ¡cuánto don! Pero también como Fraternidad, tenemos la certeza de que como todo don, debemos compartirlo y entregarlo a los hermanos; a los que están cerca y a los que están lejos; a los que “se sienten en casa” y a los que creen estar “fuera de casa”. ¡A todos! Sí, nos sentimos invitadas, cada día, a dar a conocer QUIÉN ES NUESTRO PADRE!!!!

Y  de esto hemos hecho experiencia… hemos hecho experiencia de lo que su misericordia, su bondad, su paciencia y su ternura, son capaces de hacer en el corazón humano!!! Pues vemos cómo es el Padre quien actúa, quien da su paz, quien atrae, quien se hace presencia y cercanía… Y este es el testimonio que durante todos estos años hemos llevado y guardado como una “perla” en nuestros corazones!!!! Eso es lo que podemos contar, una y otra vez a lo largo del camino, a lo largo de estos 20 años de nuestro caminar como hijas, como monjas del Abbá…

Y una monja del Abba está llamada precisamente a SER TESTIGOS DEL ABBÁ, DE SU AMOR MISERICORDIOSO; DE SU FUERZA LIBERADORA; DE SU BELLEZA FASCINANTE.

Sí, esa es nuestra misión: SER TESTIGOS DEL ABBÁ ALLÍ DONDE MUCHOS TIENEN UNA SOFOCANTE SENSACIÓN DE ORFANDAD”(Madre Hilda)

Hoy tenemos el gozo de compartir con ustedes como esta obra fue creciendo, mostrando fotos de cómo era antes y cómo esta ahora…

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Y con este video elevamos un canto agradecido haciendo eco

de este carisma que vivimos…

MONASTERIO ABBA PADRE

-PROLONGACIÓN FILIAL PARANÁ-

“Una voz dice < ¡proclama! >   y yo respondo < ¿qué proclamaré? >
“Dios es Padre… Padre nuestro”  (cf. Is. 40,6- Mt. 6,9)

En estos 20 años de historia de amor filial hemos ido caminando bajo el cuidado y la guía del Espíritu Santo, siendo bendecidas con el inicio de una nueva presencia de nuestro carisma en la Arquidiócesis de Paraná, Entre Ríos, la cual es una filial de nuestro Monasterio Abba Padre en Los Cocos.

Sabemos que “ llevamos un tesoro en vasijas de barro ” (2 Cor.4,7) y este tesoro es el que queremos  dar a conocer y  entregarlo sin medida a tantos hermanos nuestros, que se sienten sumergidos en una profunda orfandad y  que están sedientos de un Dios Padre, que es amor y misericordia, que va haciendo el camino con nosotros…

Así comenzó esta nueva presencia…

“Algo nuevo está naciendo…” 27 de noviembre de 2015

¡Cuánta gratitud hay en mi corazón y en el  corazón de cada una de las monjas! Dios tiene sus caminos, sus tiempos, sus modos… PERO NUNCA DEJA DE REALIZAR SU OBRA. Sí, somos la obra de sus manos, somos lo que el Padre ha querido que fuéramos: sus “hijas”, para que también desde este rincón de nuestra querida Arquidiócesis de Paraná, pudiéramos pronunciar incesantemente SU NOMBRE:   ¡ABBA! ¡ABBA NUESTRO!  (Madre Hilda)

<<Compartimos, Anunciamos, Celebramos, Rezamos y Adoramos…

a Dios, que es ¡¡SIEMPRE PADRE!!>>

Y desde ese 27 de noviembre seguimos sembrando y despertando en los corazones de niños, jóvenes, y adultos el deseo de llamar a Dios “Padre”, de hacer una profunda experiencia de nuestro ser de hijos.

Acogemos a los niños para compartir y rezar con ellos,  ayudándolos a descubrir que Jesús tiene predilección por ellos y que los llama sus amigos. Esto lo hacemos a través del encuentro con Jesús en la Palabra y en la Eucaristía, con cantos animados, generando un clima de alegría y de fiesta.

También a los jóvenes queremos acercarnos a ellos en sus diferentes realidades, en sus búsquedas, sus sueños y deseos…ayudándolos a descubrir la presencia real y cercana de Jesús y la voluntad de Dios en sus vidas.

Y con los adultos, renovando especialmente en este año santo, la experiencia de la misericordia del Padre en sus vidas y animándolos a vivir esta misma misericordia en sus realidades, familia, trabajo, vecinos y amigos.

Así juntos vamos ahondando y gustando este regalo que Dios nos hace y que va creciendo día a día.

Deseamos que todos puedan encontrar en nuestro Monasterio un lugar que los acoja, para que así juntos caminemos hacia el Padre.

¡¡¡ANIMATE A SEGUIRLO!!!

In ¡Abba Padre! on octubre 30, 2013 at 9:44 pm

“ Y LLAMÓ A SU LADO A LOS QUE QUISO…” Mc.3,13

"Y llamó a su lado a los que quiso..."

Jesús que ora a su Padre, te lleva a su oración: le habla de toda tu vida…y de ese, tú deseo más hondo y profundo de buscar su voluntad, y de hacer vida lo que Él te pide.

En este camino, seguramente experimentarás que Jesús es el que te busca primero, el que te atrae, el único que te sondea y te conoce…  y por eso te pone en movimiento para que lo busques y puedas responder a su amor.

Como monjas acompañamos espiritualmente a quienes están queriendo descubrir la voluntad del Padre en su vida, a quienes se encuentran en un camino de discernimiento para la vida consagrada. Para esto te ofrecemos la posibilidad de escribirnos por mail o de venir a nuestro monasterio para hacer unos días de retiro y conocer más de cerca nuestra vida.

“LLEVAMOS UN TESORO

EN VASIJAS DE BARRO”

 2 Cor. 4,7

 "Llevamos un tesoro en vasijas de barro"

Este tesoro que llevamos dentro, en nuestras vasijas de barro, es la plegaria del Hijo: ¡Abba, Padre!

Como dice el apóstol San Pablo damos testimonio de que “Todos los que son conducidos por el Espíritu de Dios son hijos de Dios…ustedes han recibido el espíritu de hijos adoptivos que nos hace llamar a Dios, ¡Abba!, es decir, ¡Padre!” Rm7, 14-15

Somos hijos de un Padre que nos ama, de un Dios cercano, que hace el camino con nosotros, que nos perdona y regala su misericordia, que siempre está con nosotros.

¿Y CÓMO VIVIMOS ESTA CERTEZA DE QUE DIOS ES PADRE?

¿Y ESTE SER HIJAS EN EL HIJO?

“Abrazamos en el corazón de la Iglesia y del mundo la misión de mendigar, acoger y vivir la plegaria que habita desde toda la eternidad en el corazón de Cristo: ¡Abba, Padre!” Est.1,1

Contemplando a Jesús en el Evangelio vemos como su vida está profundamente marcada por la presencia del Padre. En su corazón habitó una doble sed: sed del Rostro del Padre, buscado en la soledad, y sed de revelar ese Rostro a los hermanos.

Hoy también nosotras queremos vivir como hijas en el Hijo movidas por el Espíritu que nos lleva a la soledad, a la comunión fraterna y a la acogida del hermano.

“JESÚS SE RETIRÓ A UNA MONTAÑA PARA ORAR Y PASÓ TODA LA NOCHE EN ORACIÓN CON DIOS”

Lc.6,12

“Jesús se retiró a una montaña para orar

Nosotras también como monjas queremos hacer esta  experiencia…

Es el  Espíritu Santo quien  nos atrae y conduce a la soledad para estar con Jesús, para conocerlo y amarlo,  para ahondar en sus mismos sentimientos, para entrar en su misma relación amorosa con el Padre.

Y en este estar con Él, en gustar de su presencia que se hace cercana en su Palabra, en la liturgia, en la repetición de su Nombre, en la adoración y en la celebración eucarística nos enciende en el deseo de vivir vueltas al Padre.

“ESTOS SON MI MADRE Y MIS HERMANOS…”

MT.12,49

"estos son mi madre y mis hermanos..."

Lo que nos une y nos hace familia es vivir en la voluntad del Padre “con un solo corazón y una sola alma”.  En la fraternidad encontramos a Dios presente en el hermano, y en este vivir en fraternidad queremos dar un testimonio vivo de amor y de entrega gozosa.  Creemos que lo que cambiará al mundo es el amor; y en esto puede ayudar el testimonio de una comunidad que vive de la Palabra, se nutre de la Eucaristía y testifica su servicio en la Caridad.

Y es en la sencillez de cada día, en el trabajo, en la oración, en el compartir, en la alegría… donde el Espíritu nos une para que podamos decir “Padre Nuestro”.

“YO ANUNCIARÉ TU NOMBRE A MIS HERMANOS”

                                                    Sal. 22,23

"Yo anunciaré tu Nombre a mis hermanos”

Como Jesús queremos  anunciar y revelar a todos, quién es el Padre y cómo es su Reino; para que el hombre crea, y creyendo, tenga Vida eterna… Nuestra  misión más profunda es ser epifanía del amor de Dios y desde la oración evangelizar con la vida, acogiendo a  todos los hermanos que llegan a nuestro monasterio, despertando en ellos la nostalgia de un Dios que es Padre y encendiendo el deseo de vivir como hijos.

Así queremos configurarnos con Jesús, el Buen Pastor, que sale a buscarnos y cargándonos sobre sus hombros nos vuelve hacia el Corazón del Abba.

“HE AQUÍ A TU MADRE”

Jn.19, 27"He aquí a tu Madre"

Así como Jesús estuvo siempre unido y acompañado por su Madre, así también, Él quiere que la recibamos y acojamos en nuestro corazón. Porque es Ella la hija predilecta del Padre, es Ella la que engendra en nosotras la presencia del Hijo y nos enseña junto con San José a vivir bajo la sola mirada del Padre, el Evangelio de lo secreto, el que ellos vivían junto a Jesús en Nazaret.