Monjas del Abba Padre

…Desde esta certeza: Dios es nuestro Padre…

In Eventos on febrero 18, 2011 at 8:31 pm

Monseñor Santiago Olivera, Obispo de la Diócesis de Cruz del Eje

Compartimos la homilía de Monseñor Santiago, Obispo de nuestra Diócesis de Cruz del Eje, en ocasión de los 15 años de la Fundación de nuestra Fraternidad Monástica “Abba Padre”.

“Con mucha alegría estamos reunidos aquí para celebrar la Eucaristía por los 15 años de las hermanas, de las monjas de Abba Padre. Yo quería que en primer lugar tengamos todos un recuerdo agradecido a Monseñor Colomé, que fue el que acompañó a la hermana Hilda, en este discernimiento del carisma, de la presencia en la Diócesis; que lo vivimos realmente como un Don de Dios para la Iglesia, y para la Iglesia particular de Cruz del Eje. Y nos sumamos así, con mucha alegría, a esta inspiración de hace 15 años, y vemos como el Señor va confirmando y plasmando con la alegría, con la santidad, con la seriedad, y con las vocaciones de las monjas. Así que realmente para mí, es un día de mucho gozo y no quería dejar de nombrar a Monseñor Colomé, porque lo que el árbol tiene de florido, viene de lo que tiene sepultado. Estamos celebrando aquí, un camino que se viene haciendo desde hace 15 años.

También me da mucha alegría compartir con los dos hermanos Obispos, porque con Monseñor Eichhorn, mi Obispo en Morón, fue él quién me presentó a las hermanas-ya las conocía antes que yo-, me hablaba de estas hermanas, me mostraba fotos. Los otros días encontraba que en junio de 2008, de la semana del 4 al 10 de junio salieron en Cristo Hoy las hermanas. El Obispo tenía ahí, en la casa donde vivíamos el artículo y a los 15 días me hicieron Obispo de Cruz del Eje, así que de las amigas del Obispo, yo estoy gozando aquí.

Me da mucho gozo compartir con sus seminaristas, con el Padre Fernando, con el Padre Julio, de la Diócesis de Morón; para mí también es motivo de mucho gozo, -también es como acompañar mi historia- y Monseñor Uriona, a quien también quiero mucho que ha sido profesor mío y me ha dicho cosas muy lindas, que no las voy a repetir ahora, cuando me hicieron Obispo de Cruz del Eje, a quien siento muy cercano. También  me da mucha alegría poder compartir con todos los padres, hermanos, con el hermano de la Madre Hilda. Y dicho esto, estas gratitudes…

¡¡¡¡¡¡ 15 años  de las monjas, del Monasterio Abba Padre !!!!! Desde el comienzo las hermanas manifestaron y plasmaron cómo viven este mendigar, acoger y vivir la plegaria filial de Jesús, desde toda la eternidad, que dice: ¡Abba, Padre!

Qué lindo carisma, qué lindo don para la Iglesia, qué lindo para toda nuestra espiritualidad cristiana que se nos vuelva a hacer presente que esta relación, que esta conciencia existencial de Jesús: de ser Hijo, este ser, esta actitud filial no es algo para algunos ni menos solo para las monjas sino para todos los cristianos, para todos nosotros que estamos llamados a experimentar y a vivir esta condición de cristianos, desde esta certeza de que Dios es nuestro Padre.

Siempre la vida de Jesús es motivo para nosotros de ponernos en camino para imitarla, para encarnarla, porque estamos llamados a configurarnos a Él. Los discípulos lo veían a Jesús que se retiraba, a rezar, que tenía momentos de oración en la soledad, de experiencia gratuita con Dios, para adherirse cada vez más a la voluntad del Padre. Esta llamada a que se cumpla la voluntad del Padre, a agradar en todo al Padre.

Los discípulos le preguntaban cómo rezar, le piden a Jesús que les enseñe a rezar. Jesús cuando les explica esta oración, que hemos aprendido de chicos, seguramente en nuestras familias, – queremos recuperar las familias educadoras de la fe y del encuentro con Dios y Jesucristo-. Cuando Jesús enseña dice: <<Digan Padre…>>siempre la actitud del creyente que se relaciona con Dios, es desde Jesús, una actitud de hijos. Por eso damos gracias a Dios, de que el Abba: esta manera de decir Padre más tierna, más cercana, de un Padre no lejano, sino de un Padre que nos ama, que nos cuida, que nos mira con amor sea una manera por la que todos nosotros siempre reavivemos nuestra condición filial, con la hondura que significa decir Padre, con la confianza que nos da caminar por la vida, sabiendo que Dios es nuestro Padre.

Yo siempre repito y soy conciente que lo repito, esta oración de Edith Stein, esta joven carmelita, que frente a las dificultades y a la muerte que era inminente en su vida para mí es clave y dice: “Padre bueno”, lo que nosotros sabemos: Dios es nuestro Padre bueno, es Padre cercano, dice ella, “eres un Padre también para mí y aunque me lleves por caminos oscuros, sé que me llevas a Ti”. Vamos a pedirle al Señor, en estos 15 años que agradecemos de celebrar, renovar ese deseo de sabernos siempre tomados de la mano del Padre.

Hemos escuchado en la lectura del Evangelio, ciertamente exigente, a este Jesús que no viene a abolir la Ley, no viene a diluir la Ley, no vino a destruir la Ley, no vino a hacerla más laxa sino que vino a darle plenitud. Que esta confrontación con los fariseos ¡pobres fariseos! porque uno tiene a los fariseos ya medio descartados de entrada; sin embargo, los fariseos y los judíos piadosos entendían el cumplimiento de la Ley como algo sagrado, y que debían cumplir para agradar a Dios. Esto es sin duda algo muy bueno y que los cristianos debemos renovar como un valor: el cumplimiento de la Ley. Porque a veces somos muy ilegales no sólo en el orden civil, sino en el orden religioso…no cumplimos muchas veces con la ley.

Los judíos piadosos, observantes, tenían como una obsesión por el cumplimiento de la ley, como una manifestación de darle el verdadero culto a Dios pero como todos, algunos no, algunos lo desvirtuaban. Por eso los fariseos comenzaron a ponerse más firmes con la Ley frente al mundo pagano, frente a los que estaban irrumpiendo la vida política de su pueblo, entonces se afirmaban más en la Ley. Sin embargo, fueron perdiendo algunos de ellos el sentido más profundo de la Ley; la Ley como pedagoga, la Ley como manifestación de una realidad mucho más profunda que es la realidad interior. No es solo el cumplimiento externo de la Ley lo que agrada a Dios, digamos que esto no agrada a Dios, que lo que sí agrada a Dios es ciertamente la Ley que es manifestación de una realidad interior y más profunda. Y esto en el Evangelio lo vemos claro, como antepone Jesús aún al mismo culto, frente a una ley que nos invita a amar a Dios sobre todas las cosas pero a amar al hermano, al prójimo como signo de nuestra manifestación del amor a Dios, de tal manera que si yo sé que alguien tiene algo contra mí, dice Jesús, debo dejar mi ofrenda, reconciliarme y recién ahí, manifestar el culto que Dios quiere al Señor.

Podríamos ir dando ejemplos, yo a veces me he encontrado con algunas personas, cuando era párroco que me han preguntado: ¿Hoy es obligatorio ir a Misa? ¿Hoy es precepto? Y yo digo, ¿hoy es obligatorio amar?. Cuando uno interioriza la Ley, ya no hay Ley para el creyente, para el que ama, para el que se encontró con Jesucristo, para el que quiere a Dios con todas sus fuerzas, no hay Ley.

Las hermanas cumplen aquí unas constituciones, unos estatutos, tienen un ritmo pero mucho más que esto porque aman a Jesucristo, porque quieren al Señor se han entregado y han ofrecido su vida, queriendo ser castas, pobres y obedientes, mujeres de oración. También nosotros, cristianos, estamos llamados a interiorizarla, que la Ley nos ayude a ser fieles pero que nos toque toda la existencia. Sólo si nos toca toda nuestra existencia, esta Ley está por buen camino, sólo si la Ley del Señor realmente me transforma, yo voy a vivir lo que el Señor daba en estos ejemplos de juramento, de fidelidad…Vamos a pedirle al Señor que nos ayude a vivir siempre la Ley de Dios pero desde el corazón. Y que podamos entonces vivir moralmente bien porque nos hemos encontrado con Jesucristo. Solo es posible de verdad adecuar nuestra vida y desear alcanzar la vida eterna, desde este agradar a Dios, porque nos hemos encontrado con Jesucristo, porque nos hemos enamorado de Jesús, porque nos hemos dejado mirar con amor por Jesús, ya la Ley no será tan exigente para nosotros, ya tendremos como una mirada mucho más sensible y más atenta. Esto nos pide el Evangelio, no quedarnos en meras formalidades sino ahondar más, profundizar más nuestra relación con Dios, con nuestros hermanos, pero siempre desde la Ley principal, que es la Ley del Amor. Que así sea”.

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