Monjas del Abba Padre

Tiempo de invierno en los Monasterios

In ¡Abba Padre! on agosto 7, 2011 at 5:14 pm

El sembrador salió a sembrar… (Mt. 13, 3)

En tus manos Padre, está nuestra vida…

como lo está la semilla en las manos del sembrador.

Somos como esta pequeña semilla, que posee dentro la Vida en abundancia,  pero que deberá esperar que su Dueño, nuestro Abba, que sabe cómo y cuándo sembrarla, la arroje en la tierra fértil, allí donde sabe que podrá dar frutos, los frutos de los hijos…El sabe de su pequeñez, pero sabe también de aquello que es capaz; sabe de su fragilidad, pero sabe también que ha sido creada para que esa Vida que posee dentro, sea como una ofrenda que de abundantes frutos.

Pero deberá aprender a esperar, deberá ser paciente al tiempo oportuno, al momento señalado, al lugar espacioso y fértil que El ha pensado para sembrarla. Sí, posee la Vida dentro, pero esa Vida no le pertenece, esa Vida le ha sido dada, para ser ofrecida, entregada…para caer en la tierra buena y dejarse transformar, dejarse regar, dejarse cuidar por la mano sabia del sembrador, por las manos del Padre.

Pero aquella esperanza cierta que la habita, deberá pasar antes por el crisol del anonadamiento…desapareciendo, ocultándose, despojándose de su antigua condición y dejando que solo el Amor primero que guarda dentro como su tesoro, sea el que le de el crecimiento.

Y pasará el tiempo, y aquella semilla que llevaba la vida dentro, habiendo conocido entonces la tierra añorada, tan deseada y esperada, irá silenciosamente echando fuertes y profundas raíces, se irá fortaleciendo, bajo la sola mirada del sembrador. Será el tiempo del invierno, pues crecerá en lo secreto, allí donde nadie podrá ver ni conocer.

Pero ya no temerá el frío ni la tormenta, el viento ni las lluvias, pues estará anclada en la única tierra segura, fértil y fecunda…Se ocultará a la vista, y el invierno esconderá su perfume y su color, pues la belleza de lo que va creciendo por dentro, recién dará sus primeros brotes en la primavera.

Y pasará el tiempo…y crecerá bajo su sola mirada…hasta que escuche el canto gozoso del sembrador al contemplar sus primeras flores, hasta que pueda reconocer en sus palabras el anuncio cierto de “que el invierno ya ha pasado”, de que ya ha comenzado a exhalar su perfume, dejando entrever la Vida que llevaba dentro, y por la cual había sido sembrada…primero como un tierno brote, y luego como un fruto.

Y la primavera surgirá esplendorosa, confirmándole al invierno que él ha sido el tiempo necesario y valioso por el cual la semilla ha cubierto la tierra de abundantes frutos de vida eterna.

Esta experiencia del Sembrador y de la pequeña semilla que hoy compartimos,  es la que vivimos como Fraternidad todos los años en los meses de invierno…es el tiempo  que nos invita a ir hacia dentro, a ahondar en lo profundo de  nuestro corazón…es el tiempo que anhelamos vivir con mucho gozo… Nos sabemos en las manos de nuestro Padre, con la certeza de que viviendo bajo su sola mirada, ocultas en los surcos de su Voluntad, fecundamos secretamente la historia.

 (Fraternidad monástica Abba Padre)

En tus manos Padre, está nuestra vida…y de Ti proceden nuestros frutos.

 

Anuncios