Monjas del Abba Padre

“Ser toda de Dios”

In Homilías on octubre 23, 2011 at 4:32 pm

"quiere consagrarse con todo su corazón, con toda su alma…"

Compartimos la homilía de Monseñor Santiago Olivera, obispo de nuestra diócesis de Cruz del Eje, con ocasión de la Profesión Perpetua de nuestra hermana  María Eugenia Conducida por el Espíritu del Hijo.

Una gran alegría,  junto a la hermana, que hace tres años hizo su primera profesión, su profesión simple, el 1ro de noviembre,  día de todos los santos; en ese entonces yo estaba recién llegado a la diócesis.  Para mí es un gran gozo que después  de tres años estemos aquí  todos juntos celebrando, con esto que nos dio el tinte de estas lecturas… celebrarlo, alabarlo dando gracias por el amor de Dios. Estamos haciendo carne  sin dudas el amor de Dios con las palabras y con los gestos.

Es una alegría estar con todos ustedes y también con Monseñor Colomé, obispo emérito de nuestra diócesis, porque siempre es una alegría su presencia y que también es una oportunidad de gratitud para la Fraternidad Monástica Abba Padre por lo que significa su vida y su ministerio; la providencia lo ha puesto en esos inicios,  y es una oportunidad de gratitud.

Comenzamos en esta Eucaristía celebrando a Teresa  de Jesús, Teresa  la grande. No es menor que en este día estemos celebrando, en estas vísperas de domingo, a esta santa. Yo hace un tiempo le pedí a la Madre Hilda, que fuera viendo que las hermanas,    dieran su testimonio de vida por escrito, para que un día puedan darse a la luz, y puedan conocerse……

Y bueno, buscando lo que escribió la hermana María Eugenia, quiero compartírselo. Quiero compartir este pensamiento que me parece que indica y da sentido a lo que estamos celebrando, porque es como adentrarnos a su corazón, a lo que es cuando escribe, cuando reza, cuando piensa, como aproximándonos al corazón de esta hermana que quiere ser toda de Dios y que sin duda cuando uno piensa que Dios toca el corazón de alguien y alguien le responde con generosidad es algo que nos conmueve y nos hace callar frente al misterio de una relación íntima de Dios con cada uno de nosotros. La hermana María Eugenia decía así, titulaba su testimonio de este modo:

 “…PORQUE EL NOS AMÓ PRIMERO…” (1 Jn.4, 19)

“Hoy surge en mi corazón una profunda y gozosa Acción de Gracias al Padre porque me amó primero, me eligió y me llamó para vivir como hija en el Hijo, perteneciéndole por completo a Él. “Yo te amé con un amor eterno, por eso te atraje con fidelidad” (Jr.31,3)

Desde muy chica me sentí atraída por las cosas de Dios, y Dios irrumpió en un momento determinado de mi vida, llamándome para que  dejándolo todo-familia, estudios, amigos, grupo misionero-, sea toda de Él. Y en fidelidad a esa Voz escuchada,  una vez en el corazón, comencé a recorrer Su Camino conducida por el Espíritu del Hijo, con confianza y abandono.”

 Podríamos quedarnos aquí y rezar un ratito…Que lindo  esto que nos compartía la hermana!!!! y yo pensaba en estos días que algunos habrán leído con mucho gozo,  lo que el Papa Benedicto XVI visitando en la fiesta de San Bruno a un Monasterio habla de la necesidad de los monasterios en nuestro tiempo y son cosas que nos llenan de alegría y de gozo. También es una gracia aquí poder tener dos monasterios que nos hablan de la Primacía de Dios, el Monasterio de las hermanas y el Monasterio de la Santa Cruz, son dos pilares que nos hablan de la presencia de Dios, de la acción de Dios, en un mundo anestesiado, en un mundo que quiere como olvidar a Dios….

Sin embargo el Señor se ocupa de esta Alianza que hemos escuchado en la primer lectura, esta alianza que siempre fue de parte suya de suscitar  hombres y mujeres, que manifiesten claramente la primacía de Dios, la presencia de Dios. Y dice y continúa hablando Benedicto: “que en un monasterio se respira algo distinto, hay un oxigeno distinto….” ¿ Y quién de nosotros no respira eso cuando viene a Abba Padre?, ¿ quién de nosotros no se conmueve frente a la alegría , a la juventud, al gozo justamente porque es signo de la presencia de Dios en este Monasterio?

 Todos nos acordamos que la presencia de Dios en nuestra vida, la posesión de Dios en nuestra vida, siempre será signo de gozo y de alegría, de serena paz no de ausencia o de dificultad de  cruz, no ausencia de esfuerzo para configurarnos cada vez más con Jesús pero siempre de  paz, de serenidad, de felicidad de Dios Y  podemos decir como nos lo recuerda el beato Juan Pablo II que también esta vocación de la hermana Maria Eugenia como recién nos compartió, surge de la contemplación, solo de la contemplación nacen las vocaciones, solo de la contemplación nace y se regeneran las vocaciones, solo de la contemplación se puede vivir en  camino hacia la fidelidad. Nosotros aquí también estamos celebrando, contemplando a Dios, de que la hermana Maria Eugenia quiere consagrar su vida, diciendo que quiere ser toda de Dios, quiere construir su vida para siempre en Dios. Que seguramente lo ha tenido como dijo desde chica…

La Madre Hilda me decía hablándome de la hermana que siempre fue de una sola pieza, ¡¡¡¡¡siempre para adelante!!!!,  siempre firme. Estoy seguro que, hace tres años seguramente en su corazón el amor era ya para siempre, porque todo es para siempre, porque el amor si tiene tiempo no es un amor verdadero, el amor cristiano es el amor para siempre… . Todos nosotros deberíamos irnos hoy  con una certeza en el corazón : DE QUE DIOS NOS AMÓ PRIMERO y que entonces si Dios nos amó primero, también como Dios, también como Jesús, que es el Dios con nosotros, debemos amar siempre, y amar primero, y que debemos como Dios, como Jesús, amar a todos. Que este sea como el reflejo, como el eco en nuestro corazón de esta celebración que estamos participando.

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