Monjas del Abba Padre

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In ¡Abba Padre! on octubre 30, 2013 at 9:44 pm

“ Y LLAMÓ A SU LADO A LOS QUE QUISO…” Mc.3,13

"Y llamó a su lado a los que quiso..."

Jesús que ora a su Padre, te lleva a su oración: le habla de toda tu vida…y de ese, tú deseo más hondo y profundo de buscar su voluntad, y de hacer vida lo que Él te pide.

En este camino, seguramente experimentarás que Jesús es el que te busca primero, el que te atrae, el único que te sondea y te conoce…  y por eso te pone en movimiento para que lo busques y puedas responder a su amor.

Como monjas acompañamos espiritualmente a quienes están queriendo descubrir la voluntad del Padre en su vida, a quienes se encuentran en un camino de discernimiento para la vida consagrada. Para esto te ofrecemos la posibilidad de escribirnos por mail o de venir a nuestro monasterio para hacer unos días de retiro y conocer más de cerca nuestra vida.

“LLEVAMOS UN TESORO

EN VASIJAS DE BARRO”

 2 Cor. 4,7

 "Llevamos un tesoro en vasijas de barro"

Este tesoro que llevamos dentro, en nuestras vasijas de barro, es la plegaria del Hijo: ¡Abba, Padre!

Como dice el apóstol San Pablo damos testimonio de que “Todos los que son conducidos por el Espíritu de Dios son hijos de Dios…ustedes han recibido el espíritu de hijos adoptivos que nos hace llamar a Dios, ¡Abba!, es decir, ¡Padre!” Rm7, 14-15

Somos hijos de un Padre que nos ama, de un Dios cercano, que hace el camino con nosotros, que nos perdona y regala su misericordia, que siempre está con nosotros.

¿Y CÓMO VIVIMOS ESTA CERTEZA DE QUE DIOS ES PADRE?

¿Y ESTE SER HIJAS EN EL HIJO?

“Abrazamos en el corazón de la Iglesia y del mundo la misión de mendigar, acoger y vivir la plegaria que habita desde toda la eternidad en el corazón de Cristo: ¡Abba, Padre!” Est.1,1

Contemplando a Jesús en el Evangelio vemos como su vida está profundamente marcada por la presencia del Padre. En su corazón habitó una doble sed: sed del Rostro del Padre, buscado en la soledad, y sed de revelar ese Rostro a los hermanos.

Hoy también nosotras queremos vivir como hijas en el Hijo movidas por el Espíritu que nos lleva a la soledad, a la comunión fraterna y a la acogida del hermano.

“JESÚS SE RETIRÓ A UNA MONTAÑA PARA ORAR Y PASÓ TODA LA NOCHE EN ORACIÓN CON DIOS”

Lc.6,12

“Jesús se retiró a una montaña para orar

Nosotras también como monjas queremos hacer esta  experiencia…

Es el  Espíritu Santo quien  nos atrae y conduce a la soledad para estar con Jesús, para conocerlo y amarlo,  para ahondar en sus mismos sentimientos, para entrar en su misma relación amorosa con el Padre.

Y en este estar con Él, en gustar de su presencia que se hace cercana en su Palabra, en la liturgia, en la repetición de su Nombre, en la adoración y en la celebración eucarística nos enciende en el deseo de vivir vueltas al Padre.

“ESTOS SON MI MADRE Y MIS HERMANOS…”

MT.12,49

"estos son mi madre y mis hermanos..."

Lo que nos une y nos hace familia es vivir en la voluntad del Padre “con un solo corazón y una sola alma”.  En la fraternidad encontramos a Dios presente en el hermano, y en este vivir en fraternidad queremos dar un testimonio vivo de amor y de entrega gozosa.  Creemos que lo que cambiará al mundo es el amor; y en esto puede ayudar el testimonio de una comunidad que vive de la Palabra, se nutre de la Eucaristía y testifica su servicio en la Caridad.

Y es en la sencillez de cada día, en el trabajo, en la oración, en el compartir, en la alegría… donde el Espíritu nos une para que podamos decir “Padre Nuestro”.

“YO ANUNCIARÉ TU NOMBRE A MIS HERMANOS”

                                                    Sal. 22,23

"Yo anunciaré tu Nombre a mis hermanos”

Como Jesús queremos  anunciar y revelar a todos, quién es el Padre y cómo es su Reino; para que el hombre crea, y creyendo, tenga Vida eterna… Nuestra  misión más profunda es ser epifanía del amor de Dios y desde la oración evangelizar con la vida, acogiendo a  todos los hermanos que llegan a nuestro monasterio, despertando en ellos la nostalgia de un Dios que es Padre y encendiendo el deseo de vivir como hijos.

Así queremos configurarnos con Jesús, el Buen Pastor, que sale a buscarnos y cargándonos sobre sus hombros nos vuelve hacia el Corazón del Abba.

“HE AQUÍ A TU MADRE”

Jn.19, 27"He aquí a tu Madre"

Así como Jesús estuvo siempre unido y acompañado por su Madre, así también, Él quiere que la recibamos y acojamos en nuestro corazón. Porque es Ella la hija predilecta del Padre, es Ella la que engendra en nosotras la presencia del Hijo y nos enseña junto con San José a vivir bajo la sola mirada del Padre, el Evangelio de lo secreto, el que ellos vivían junto a Jesús en Nazaret.

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