Monjas del Abba Padre

RETIRO ESPIRITUAL

In ¡Abba Padre! on mayo 30, 2016 at 2:33 pm

Queremos ser una Fraternidad Monástica “En salida”

Gracias a nuestro Papa Francisco se nos ha hecho familiar en estos últimos tiempos este término: <en salida>. Es la exhortación que él hace a todo cristiano; y cuánto esto interpela a quienes nos hemos consagrado de manera exclusiva a Jesús.

Nuestro Papa Francisco pide al consagrado que viva la realidad evangélica de “modo profético”: “los religiosos tienen que ser hombres y mujeres capaces de despertar al mundo” (A. 2)

¿Y cómo despertar al mundo desde un monasterio?

 

Nos cuenta el Evangelio que Jesús pasaba largas horas, noches enteras con Dios, su Padre, en la montaña, rezando.

Y es en la oración donde experimentamos nuestro primer “estar en salida”. Todo monasterio quiere despertar en el hombre este sentido más profundo: el encuentro con Dios. Y nosotras como carisma específico, queremos no solo despertar la sed por Dios, sino también “el despertar” que Dios es Padre.

Las puertas de nuestro monasterio están siempre abiertas porque como dice la Palabra “estén prevenidos porque no se sabe el día ni la hora” en que pueda llegar un hermano necesitado a nuestro encuentro, porque; “quien acoja a uno de estos pequeños en mi nombre, me recibe a mí”. Y el Papa nos pide “ir hacia la carne de Cristo. Si vamos hacia la carne de Cristo comenzamos a entender algo, la pobreza del Señor” (A.63)

Esto es nuestro “estar en salida”: “vamos hacia la carne de Cristo” acogiendo a nuestros hermanos a través del acompañamiento espiritual, rezando con quienes llegan al monasterio, con la enseñanza de la lectio divina, la catequesis iconográfica, los oratorios para niños, y los encuentros con jóvenes. Salimos de la soledad para hablar del Padre y de su Reino.

Llamadas a acoger a todo el que viene.

Muchos pasan por curiosidad, otros porque estaban de vacaciones y querían conocer, otros porque lo necesitaban. Todos de una u otra forma llegan a la casa del Padre. Y quien llegó, tal vez sin ningún interés en particular se encuentra seducido e impregnado de una amorosa paternidad: del Abba, y vuelven a sus casas con una verdad en sus corazones, y con una renovada esperanza en el andar de cada día.

Orar vueltas al Padre

Y en otro pasaje del Evangelio se nos narra que Jesús estando en oración vuelto hacia el Rostro del Padre, despertaba en los que los veían una sed de oración tan intensa que los llevaba a pedirle: “Maestro enséñanos orar. Jesús les

 

dice: <Cuando oren digan: Padre nuestro>

 

Por eso nosotras  acogemos a todo el que viene en la oración y para la oración en la certeza de que allí Jesús, les revelará el Rostro del Padre, que está impreso en las profundidades del corazón del hombre.

 

 

 

 

 

 

 

CLAMANDO ¡¡ABBA PADRE!! DESDE PARANÁ

 

 

 

 

 

 

¡¡¡ABBA PADRE!!!

¡¡ Abba Padre!! esa es la plegaria que resonó en el corazón de Cristo,

¡¡ Abba Padre!! esa es la plegaria que resuena por el Espíritu Santo en nuestros corazones,

¡¡ Abba Padre!! esa es la plegaria que se nos confió y de la que queremos dar testimonio.

Fraternidad Monástica Abba Padre

“Como Fraternidad, estamos firmemente convencidas de que esta obra es Suya, que es puro DON del Padre, y por eso sentimos tanta gratitud. ¡Cuánto camino recorrido! ¡Cuánta vida nueva ha surgido de la Cruz!… ¡Cuántas gracias! Y ¡cuánto don! Pero también como Fraternidad, tenemos la certeza de que como todo don, debemos compartirlo y entregarlo a los hermanos; a los que están cerca y a los que están lejos; a los que “se sienten en casa” y a los que creen estar “fuera de casa”. ¡A todos! Sí, nos sentimos invitadas, cada día, a dar a conocer QUIÉN ES NUESTRO PADRE!!!!

Y  de esto hemos hecho experiencia… hemos hecho experiencia de lo que su misericordia, su bondad, su paciencia y su ternura, son capaces de hacer en el corazón humano!!! Pues vemos cómo es el Padre quien actúa, quien da su paz, quien atrae, quien se hace presencia y cercanía… Y este es el testimonio que durante todos estos años hemos llevado y guardado como una “perla” en nuestros corazones!!!! Eso es lo que podemos contar, una y otra vez a lo largo del camino, a lo largo de estos 20 años de nuestro caminar como hijas, como monjas del Abbá…

Y una monja del Abba está llamada precisamente a SER TESTIGOS DEL ABBÁ, DE SU AMOR MISERICORDIOSO; DE SU FUERZA LIBERADORA; DE SU BELLEZA FASCINANTE.

Sí, esa es nuestra misión: SER TESTIGOS DEL ABBÁ ALLÍ DONDE MUCHOS TIENEN UNA SOFOCANTE SENSACIÓN DE ORFANDAD”(Madre Hilda)

Hoy tenemos el gozo de compartir con ustedes como esta obra fue creciendo, mostrando fotos de cómo era antes y cómo esta ahora…

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Y con este video elevamos un canto agradecido haciendo eco

de este carisma que vivimos…

MONASTERIO ABBA PADRE

-PROLONGACIÓN FILIAL PARANÁ-

“Una voz dice < ¡proclama! >   y yo respondo < ¿qué proclamaré? >
“Dios es Padre… Padre nuestro”  (cf. Is. 40,6- Mt. 6,9)

En estos 20 años de historia de amor filial hemos ido caminando bajo el cuidado y la guía del Espíritu Santo, siendo bendecidas con el inicio de una nueva presencia de nuestro carisma en la Arquidiócesis de Paraná, Entre Ríos, la cual es una filial de nuestro Monasterio Abba Padre en Los Cocos.

Sabemos que “ llevamos un tesoro en vasijas de barro ” (2 Cor.4,7) y este tesoro es el que queremos  dar a conocer y  entregarlo sin medida a tantos hermanos nuestros, que se sienten sumergidos en una profunda orfandad y  que están sedientos de un Dios Padre, que es amor y misericordia, que va haciendo el camino con nosotros…

Así comenzó esta nueva presencia…

“Algo nuevo está naciendo…” 27 de noviembre de 2015

¡Cuánta gratitud hay en mi corazón y en el  corazón de cada una de las monjas! Dios tiene sus caminos, sus tiempos, sus modos… PERO NUNCA DEJA DE REALIZAR SU OBRA. Sí, somos la obra de sus manos, somos lo que el Padre ha querido que fuéramos: sus “hijas”, para que también desde este rincón de nuestra querida Arquidiócesis de Paraná, pudiéramos pronunciar incesantemente SU NOMBRE:   ¡ABBA! ¡ABBA NUESTRO!  (Madre Hilda)

 

<<Compartimos, Anunciamos, Celebramos, Rezamos y Adoramos…

a Dios, que es ¡¡SIEMPRE PADRE!!>>

 

Y desde ese 27 de noviembre seguimos sembrando y despertando en los corazones de niños, jóvenes, y adultos el deseo de llamar a Dios “Padre”, de hacer una profunda experiencia de nuestro ser de hijos.

Acogemos a los niños para compartir y rezar con ellos,  ayudándolos a descubrir que Jesús tiene predilección por ellos y que los llama sus amigos. Esto lo hacemos a través del encuentro con Jesús en la Palabra y en la Eucaristía, con cantos animados, generando un clima de alegría y de fiesta.

También a los jóvenes queremos acercarnos a ellos en sus diferentes realidades, en sus búsquedas, sus sueños y deseos…ayudándolos a descubrir la presencia real y cercana de Jesús y la voluntad de Dios en sus vidas.

Y con los adultos, renovando especialmente en este año santo, la experiencia de la misericordia del Padre en sus vidas y animándolos a vivir esta misma misericordia en sus realidades, familia, trabajo, vecinos y amigos.

Así juntos vamos ahondando y gustando este regalo que Dios nos hace y que va creciendo día a día.

Deseamos que todos puedan encontrar en nuestro Monasterio un lugar que los acoja, para que así juntos caminemos hacia el Padre.

 

 

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