Monjas del Abba Padre

PROFESION MONASTICA PERPETUA

In ¡Abba Padre! on mayo 30, 2016 at 2:33 pm

Con la alegría y la certeza en el corazón de que el Padre, ha llamado por su nombre a nuestras hermanas María Virginia Hija Amada del Padre y María Valeria en el Gozo del Espíritu, para vivir en una total pertenencia y una vida en Cristo vuelta hacia Padre, celebramos el “Sí” para siempre en la consagración.

La Eucaristía fue presidida por nuestro Pastor y Padre, Monseñor Ricardo Araya, este 5 de noviembre de 2017 y concelebrada por varios sacerdotes allegados a nuestra fraternidad. También participaron de la celebración consagrados de distintas comunidades religiosas, familiares  y amigos de nuestras hermanas y de nuestra fraternidad.

Las hermanas María Virginia y María Valeria habiendo escuchado en su corazón las palabras de Jesús “Tú me perteneces” profesaron definitivamente, sellando una alianza de amor, que permanece eternamente.

Así entregadas sin reservas, como Cristo al Padre, voluntariamente profesaron públicamente sus votos ante Dios y ante la Iglesia, siguiendo a Jesús, el Hijo pobre, casto y obediente.

Como signo de esta realidad hicieron sus votos en manos de Madre Hilda Ma. Magdalena, priora de este Monasterio, quien recibe la profesión.

La carta de profesión fue firmada por las hermanas sobre el altar para unirse al único sacrificio de Cristo, la vida hecha ofrenda, para que unidas a El sean santas y agradables al Padre.

Como signo de la entrega plena y de la pertenencia exclusiva a Jesús, nuestras hermanas recibieron las insignias propias de su consagración como monjas de la Fraternidad Monástica Abba Padre.

Las hermanas con su consagración quieren anunciarle al mundo que con sus votos, “su vida es Cristo”. Para ello presentaron junto a sus familias el pan y el vino, pidiéndole a  Abba que los tome y junto con sus vidas las transfigure para  la santidad de la Iglesia.

 

<< Recíbeme Señor según tu promesa y viviré,

y no quede frustrada mi esperanza>>

<<Tu amor y fidelidad, Señor,

permanecen para siempre>>

Terminada la Eucaristía compartimos un ágape fraterno junto a familiares y amigos de la fraternidad celebrando este “Sí” a Dios.

Hoy nuestra Fraternidad Monástica canta las maravillas que hace el Señor en nuestras vidas, especialmente en nuestras hermanas María Virginia Hija Amada del Padre y María Valeria en el Gozo del Espíritu.

<<Te alabamos y te damos gracias Padre,

porque nos llamaste y nos elegiste

para que demos a conocer tu Nombre de ¡Padre! y tu amor por nosotros>>

Compartimos las palabras que nuestra Madre Hilda María Magdalena les dirigió a las hermanas en la Eucaristía de la Profesión.

“Quisiera comenzar estas palabras diciendo ¡Gracias, Abba! ¡Gracias, Padre! porque has llamado a tus hijas María Virginia y  María Valeria, diciéndoles tantas veces al corazón “te he llamado, tú me perteneces”. Queridas hermanas, esta iniciativa es siempre del Señor, como Jesús mismo nos lo dice: “Nadie puede venir a mí, si mi Padre no lo atrae” (Jn.6, 44) Y es Él quien las ha atraído como a tantos… como a Abraham, Moisés, los profetas, los apóstoles… para tejer con ustedes una historia de amor filial, en un especial seguimiento de su Hijo.

Queridas hijas… ¡cuánto para agradecer a lo largo de este camino de consagración que vienen recorriendo! donde una y otra vez han hecho experiencia de esta gratuidad en el llamado, de la sobreabundancia del amor…porque nada depende de nuestras cualidades o dones sino exclusivamente del amor del Padre. Él ha sido fiel en sus vidas y ustedes han respondido a ese amor; Él les ha regalado la honda experiencia de descubrirse sus “hijas amadas” y de vivir en el “gozo del Espíritu” y ustedes deseando responder con corazón entero y dispuesto se han dejado moldear según los sentimientos de su Hijo.

Hoy dieron su “sí” para siempre, se unieron de un modo especial y configurante a Jesús, el Hijo pobre, el Hijo casto, y el Hijo obediente. Hoy se hacen uno con Él y así con el deseo en el corazón, pueden decir junto a San Pablo “Para mí, la vida es Cristo”. No hay vida plena fuera de Jesucristo. Jesús es el único. Y, que estando en Él, con Él, puedan ser testigos de que en Cristo somos hijos amados del Padre. Este es el testimonio que el mundo necesita. Que sus vidas consagradas sean signos que hablen de Jesús… y Jesús dice: ¡Abba! ¡Padre! Por eso que unidas a Él puedan mirar con Jesús al Padre, amar con Jesús al Padre, orar con Jesús al Padre, ir con Jesús al Padre! Y que esa experiencia sea la que con gozo, movidas por el Espíritu Santo, transmitan con alegre y vivo corazón, con humildad y amor, a sus hermanos.

Hoy esta unión con Jesús se manifiesta también en el vínculo que sellan en nuestra fraternidad. Signo visible de esta realidad fue el gesto del abrazo fraterno que sus hermanas de votos perpetuos le hemos dado, así las recibimos y acogemos en esta fraternidad monástica de la que forman parte ya definitivamente. Recuerdo que alguna vez se nos ha hablado de tener que ser fraternidades TEOLOGALES y ¿qué es una fraternidad teologal? ES UN LUGAR DONDE UNO LO ENCUENTRA A DIOS. Un lugar donde Dios se hace HUÉSPED DE ESTAS RELACIONES FRATERNAS. Y a esto queridas hermanas han sido llamadas.

Agradezco a  toda la familia de nuestras hermanas María Virginia y María Valeria, especialmente a Elena, y  a Estela y Jorge que con tanta generosidad han acompañado el camino de sus hijas….y también a sus hermanos y familiares que las han sostenido y alentado en la vocación.

También quiero agradecer de un modo especial a nuestro Padre y Pastor,  Monseñor Ricardo y a todos los sacerdotes, religiosos, consagrados y a todos ustedes que hoy nos acompañan y son testigos de esta consagración, de esta entrega al Padre. Y también a aquellos que no han podido participar de esta Eucaristía pero que desde la oración celebran este “sí” para siempre. Sí ¡Muchas gracias! porque a través de cada uno de ustedes, nuestras hermanas han podido decirle al Padre que ¡Sí! Han podido descubrir como ese Tesoro que llevan dentro de sus vasijas de barro, no les pertenece! Y por eso están llamadas a entregarlo! A ustedes y a todo hombre y mujer que quiera entrar a participar de este gozo inmenso, que se siente al poder llamar a Dios ¡Abba!  Y sabernos sus hijos amados.

Queridas hijas que el Señor, nos alcance la gracia de una fidelidad gozosa y testimoniante y en profunda conciencia. Que nunca desviemos nuestra mirada del centro: DIOS! SOLO DIOS!!” 

 

 

¡¡¡ABBA PADRE!!!

¡¡ Abba Padre!! esa es la plegaria que resonó en el corazón de Cristo,

¡¡ Abba Padre!! esa es la plegaria que resuena por el Espíritu Santo en nuestros corazones,

¡¡ Abba Padre!! esa es la plegaria que se nos confió y de la que queremos dar testimonio.

Fraternidad Monástica Abba Padre

“Como Fraternidad, estamos firmemente convencidas de que esta obra es Suya, que es puro DON del Padre, y por eso sentimos tanta gratitud. ¡Cuánto camino recorrido! ¡Cuánta vida nueva ha surgido de la Cruz!… ¡Cuántas gracias! Y ¡cuánto don! Pero también como Fraternidad, tenemos la certeza de que como todo don, debemos compartirlo y entregarlo a los hermanos; a los que están cerca y a los que están lejos; a los que “se sienten en casa” y a los que creen estar “fuera de casa”. ¡A todos! Sí, nos sentimos invitadas, cada día, a dar a conocer QUIÉN ES NUESTRO PADRE!!!!

Y  de esto hemos hecho experiencia… hemos hecho experiencia de lo que su misericordia, su bondad, su paciencia y su ternura, son capaces de hacer en el corazón humano!!! Pues vemos cómo es el Padre quien actúa, quien da su paz, quien atrae, quien se hace presencia y cercanía… Y este es el testimonio que durante todos estos años hemos llevado y guardado como una “perla” en nuestros corazones!!!! Eso es lo que podemos contar, una y otra vez a lo largo del camino, a lo largo de estos 20 años de nuestro caminar como hijas, como monjas del Abbá…

Y una monja del Abba está llamada precisamente a SER TESTIGOS DEL ABBÁ, DE SU AMOR MISERICORDIOSO; DE SU FUERZA LIBERADORA; DE SU BELLEZA FASCINANTE.

Sí, esa es nuestra misión: SER TESTIGOS DEL ABBÁ ALLÍ DONDE MUCHOS TIENEN UNA SOFOCANTE SENSACIÓN DE ORFANDAD”(Madre Hilda)

Hoy tenemos el gozo de compartir con ustedes como esta obra fue creciendo, mostrando fotos de cómo era antes y cómo esta ahora…

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Y con este video elevamos un canto agradecido haciendo eco

de este carisma que vivimos…

MONASTERIO ABBA PADRE

-PROLONGACIÓN FILIAL PARANÁ-

“Una voz dice < ¡proclama! >   y yo respondo < ¿qué proclamaré? >
“Dios es Padre… Padre nuestro”  (cf. Is. 40,6- Mt. 6,9)

En estos 20 años de historia de amor filial hemos ido caminando bajo el cuidado y la guía del Espíritu Santo, siendo bendecidas con el inicio de una nueva presencia de nuestro carisma en la Arquidiócesis de Paraná, Entre Ríos, la cual es una filial de nuestro Monasterio Abba Padre en Los Cocos.

Sabemos que “ llevamos un tesoro en vasijas de barro ” (2 Cor.4,7) y este tesoro es el que queremos  dar a conocer y  entregarlo sin medida a tantos hermanos nuestros, que se sienten sumergidos en una profunda orfandad y  que están sedientos de un Dios Padre, que es amor y misericordia, que va haciendo el camino con nosotros…

Así comenzó esta nueva presencia…

“Algo nuevo está naciendo…” 27 de noviembre de 2015

¡Cuánta gratitud hay en mi corazón y en el  corazón de cada una de las monjas! Dios tiene sus caminos, sus tiempos, sus modos… PERO NUNCA DEJA DE REALIZAR SU OBRA. Sí, somos la obra de sus manos, somos lo que el Padre ha querido que fuéramos: sus “hijas”, para que también desde este rincón de nuestra querida Arquidiócesis de Paraná, pudiéramos pronunciar incesantemente SU NOMBRE:   ¡ABBA! ¡ABBA NUESTRO!  (Madre Hilda)

 

<<Compartimos, Anunciamos, Celebramos, Rezamos y Adoramos…

a Dios, que es ¡¡SIEMPRE PADRE!!>>

 

Y desde ese 27 de noviembre seguimos sembrando y despertando en los corazones de niños, jóvenes, y adultos el deseo de llamar a Dios “Padre”, de hacer una profunda experiencia de nuestro ser de hijos.

Acogemos a los niños para compartir y rezar con ellos,  ayudándolos a descubrir que Jesús tiene predilección por ellos y que los llama sus amigos. Esto lo hacemos a través del encuentro con Jesús en la Palabra y en la Eucaristía, con cantos animados, generando un clima de alegría y de fiesta.

También a los jóvenes queremos acercarnos a ellos en sus diferentes realidades, en sus búsquedas, sus sueños y deseos…ayudándolos a descubrir la presencia real y cercana de Jesús y la voluntad de Dios en sus vidas.

Y con los adultos, renovando especialmente en este año santo, la experiencia de la misericordia del Padre en sus vidas y animándolos a vivir esta misma misericordia en sus realidades, familia, trabajo, vecinos y amigos.

Así juntos vamos ahondando y gustando este regalo que Dios nos hace y que va creciendo día a día.

Deseamos que todos puedan encontrar en nuestro Monasterio un lugar que los acoja, para que así juntos caminemos hacia el Padre.

 

 

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