Monjas del Abba Padre

Continuación de la homilía de Mons. Santiago

Homilía de nuestro Padre y Pastor

… viene de Ser toda de Dios

Amar primero es lo que nos asemeja a este Dios que  amó primero, no somos nosotros ni la hermana María Eugenia que escogió al Señor para siempre, escuchó la voz del Señor que la miró con amor primero y la llamó a ser toda suya, que la llamó a la vida consagrada. Porque la vida consagrada es como recordarnos a todo el pueblo de Dios  que Cristo resucitó, y  que Cristo resucitó  es lo que da sentido a nuestra fe.

La vida de Cristo no la vemos nosotros físicamente como les pasó a los contemporáneos de Jesús, sin embargo, porque Cristo resucitó necesita de nosotros para que hagamos presente la vida de Jesús y se hará presente en la vida de María Eugenia, y representará a este Jesús, que en su vida humana,  quiso ser casto,  quiso ser pobre,  quiso ser obediente por eso se consagra… así la consagración la podemos ver de parte de Dios, como que toma posesión de ella, que la amó primero y que la llamó a ser toda de Él, y de parte  de ella esa disposición, esa respuesta a la invitación para dejarse poseer por EL, y en esa posesión, en esa presencia de Dios la hermana María Eugenia querrá también vivir la pobreza… porque un religioso que encuentra todo en Dios puede decir con Teresa SOLO DIOS BASTA. ¿ Podríamos preguntarnos qué otra guía necesitamos para un creyente, para un enamorado, para una enamorada?, ¿ qué otra cosa necesitamos de parte de Dios sino confiar en la providencia?.

Un religioso en su vida pobre, en su voto de pobreza representa el absoluto de Dios. Solo Dios colma nuestro corazón y podemos ser capaces de dejar todo, que no es solo bienes materiales, dejarlo todo significa que habiendo encontrado el tesoro, nos quedamos con él y desde esta vida pobre también poder vivir la castidad, la obediencia.

 Seguramente la hermana María Eugenia valora los bienes, los bienes son cosas buenas para nuestra vida, sin embargo a algunos Dios llama para que nos hagan descubrir que hay un gran valor, que hay un Dios que supera todo bien y que Dios es lo esencial, y que todo otro bien al lado de Él es relativo. En esos religiosos que nosotros vemos en nuestras comunidades, en nuestras familias, en nuestros pueblos, en nuestras diócesis, en la Iglesia toda,  representan nos ubican en lo esencial. Solo Dios ES IMPORTANTE, y por lo tanto nuestra única riqueza la tenemos en Él. También  la hermana valora su familia, sin duda en ella aprendió la fe, el amor a los hermanos, el cariño y tantos otros valores. La familia siempre es un gran valor, pero descubrimos que el Señor llama  y se hace ofrenda esa vida porque el Señor es mucho más que todo.

Cuando los religiosos hacen sus votos señalan justamente que optan y ofrecen sus vidas porque han descubierto la mayor gracia. Las renuncias al tener, las renuncias al pensar el propio proyecto, con el voto de la obediencia, los propios caminos, el futuro, esa renuncia a armar la propia vida, a vivir una vida más privatizada, una vida con corazón puro y todo para Dios…., solo es posible porque Dios es el único que nos llena la vida…. Vamos a pedirle entonces a Jesús que nos ayude a renovar  en este día también, en esta tarde, en esta consagración que nos hace ser testigos,  que descubramos  que la hermana María Eugenia está llamada a ser como una humanidad suya, como una humanidad de Jesús, a representar la vida de Jesús.

María Eugenia no quiere ofrecerse, no quiere ofrecer algo suyo…quiere ofrecerse toda, y esa es la clave…. No quiere dar  un partecita de su corazón, de sus bienes, de sus proyectos, quiere hacer LA PROFESIÓN PERPETUA, quiere ser toda de Dios, quiere consagrarse con todo su corazón, con toda su alma, con toda su fuerza…solo así es verdadero amor cristiano.

Volviendo entonces a lo que la hermana María Eugenia contaba en ese testimonio, y vuelvo porque le da como una breve síntesis, nos da como el secreto donde podamos aproximarnos y descubrir  que esto es posible porque también a nosotros cada vez que entra un seminarista, una hermana a la vida religiosa debemos conmovernos y decir ¿cómo puede ser que Dios siga tocando el corazón? ¡Qué maravilla que Dios siga tocando el corazón! Y que estos jóvenes respondan con generosidad. ¡Qué misterio, que gran don, que regalo para Dios, para nosotros, para el mundo, para la Iglesia!. Y en este testimonio la hermana nos da la clave, el secreto de cómo es esto posible. Dice:

 <<Es adorando y contemplando a Jesús en la Eucaristía, donde se nutre mi consagración, donde nuestras vidas se van transfigurando en otros Cristos: “Miren hacia Él y quedarán resplandecientes” (Sal33, 6) Es en el encuentro con Jesús Vivo, presente en su Palabra y en la Eucaristía, donde se cimienta y se renueva cada día mi vocación. La lectura orante de la Palabra de Dios es la que acompaña e ilumina mi caminar, en la voluntad del Padre. “Es la Palabra rumiada en la Lectio Divina, cantada en la Liturgia y hecha Carne y Sangre en la Eucaristía,” (Est.9) la que irá conformando mi corazón con los sentimientos del Hijo. Y es en la Eucaristía, donde aprendo el mandamiento del Amor, amor sin reservas hasta el extremo…

…“Y ESO NOS BASTA”… (Cf Jn.14,8)

Y eso me basta. Dios es mi felicidad y me basta…vivir en su voluntad, como lo hizo Jesús, correspondiendo al amor que me amó primero, abrazando el Evangelio y entregándome sin reservas, unida a Jesús con la mirada anclada en el Padre; para que así mi vida consagrada, nuestras vidas consagradas como monjas se conviertan en una bendición para toda la Iglesia, para todos los hijos del Abba.>>

Con estas palabras suyas podríamos decir nosotros “nos basta”…Damos muchas gracias a Dios por este regalo que hoy nos ofrece a cada uno.

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