Monjas del Abba Padre

Soledad

Como Jesús, movidas por esta sed,

vivimos la soledad para permanecer

en el Amor y en intimidad con el Padre.

   

Monja del Abba en oración solitaria

Toda la vida terrena de Jesús estuvo ungida por su relación filial: el Evangelio nos lo muestra referirse constantemente al Padre. Su realidad de Hijo es estar enteramente  vuelto al Padre, entregado sin reservas a su voluntad. Y para entrar en esta misma relación filial subimos con Jesús a la soledad, es Él quien nos invita al encuentro amoroso con el Padre.  

Jesús vive la soledad de un amor al Padre vivido en lo secreto y en el gozo de hacerlo todo, sólo para su Padre. Y ésta es la soledad que como monjas buscamos.  

La monja del Abbá, Padre vive su virginidad gozosamente y también como un martirio. Martirio y virginidad son dos cosas que van juntas- renuncia a todas las cosas para ser pertenencia exclusiva de Dios.  

La Esposa del Cantar dice: “mi secreto para mí”. Por eso el Hijo “juega delante del Padre.” Yo quiero ser en mi soledad la alegría de Dios. La soledad es fundamental porque nos enseña la virginidad del corazón…  

Mas tú, cuando ores, entra en tu cuarto y cerrada la puerta, ora a tu Padre… ”

  

 

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